22/10/2009
Libro: "La conjetura de Poincaré", de Donal O'Shea
Ayer finalicé la lectura de este excepcional libro. Casi no sé por dónde empezar a "recensarlo".
Sé que lo compré por tres motivos: el tema -me apasiona la matemática-, el personaje del título -vereis: los primeros años de carrera no dejaba de leer algunos libros de la Colección Austral que estaban en la Biblioteca del Campus de Lejona, y unos cuantos eran de Poincaré: quedé prendado de su forma de escribir, y así averigüé que las semillas de la relatividad estaban sembradas un poquito antes de la excelente aproximación definitiva de Albert Einstein- y el personaje que ha resuelto dicha conjetura, ahora ya ley -Grigori Perelman, a quien ya hemos citado por aquí, junto a Plutón. Que el autor comience y finalice el libro con la conferencia de matemáticos de Madrid en el 2006, o que Martin Gardner trate el libro de "maravilloso" en la propaganda de la portada, o que "adore" la colección de "Libros para pensar la Ciencia" que acoge éste, son sólo aditamentos, pero también ayudaron a la adquisición.
No me arrepiento en absoluto. Si hace veinte años hubiese leído este libro -algo obviamente imposible, pues aún no se había comenzado el ataque finalmente correcto a la conjetura- en lugar de los de Einstein sobre la relatividad, habría entendido prácticamente lo mismo, pero hoy estaría intentando ser matemático en lugar de físico (y estaría en la misma situación, sí, porque lo que está demostrado para un tiempo, que mi mente no es apta para la creación científica, lo es en todos los multiversos posibles [es un invariante :P]).
No voy a resumir todas las aproximaciones que se han realizado para comprobar si la conjetura de Poincaré -dejada como por casualidad al final de su último gran artículo sobre topología y afirmando que no lo afirmaba con rotundidad porque no veía forma corta y correcta de demostrarlo-, sólo diré que Poincaré es iniciador de muchas ramas de las Matemáticas que han servido para comprender mejor la topología (el estudio de la forma global del Universo, muy grosso modo, porque en realidad "universo" aquí es algo mucho más genérico, como corresponde a las matemáticas). La aproximación al problema que, con la fuerza de los resultados "laterales" de todos los demás ataques, ha terminado por resolver la cuestión es la de las ecuaciones diferenciales parciales. Muy por encima, lo que Perelman demuestra -y de cuyo resultado se deduce de forma lógicamente correcta la conjetura de Poincaré- es que un objeto matemático, el flujo de Ricci (conectado directamente con los tensores clave de la Relatividad General, y que describe hacia dónde se mueve la curvatura de lo que estemos estudiando) no se rompe, no se hace infinito en valor absoluto cuando nos acercamos a un punto donde podría pensarse que eso ocurre -una singularidad- porque es un objeto que conecta el universo a escalas diferentes, y esa conexión hace que el objeto geométrico donde la curvatura parece que se hace infinita se pueda descomponer matemáticamente en objetos -mapas- "suaves", sin agujeros, y que "cubren" de forma perfecta el objeto inicial. Es una aproximación muy interesante para la Física, porque si el Universo es uno de esos objetos geométricos y "fuese como una esfera" (concretamente una 3-variedad) resultaría que no habría singularidades de su curvatura cerca de los agujeros negros, por ejemplo, la topología del Universo allí crearía "hojas" tridimensionales porque el flujo de Ricci al final lo que hace es aplanar -disminuir la curvatura de- la variedad. Sé que no lo explico realmente, pero créeme, estimada persona ahí delante, mientras leía el libro me parecía entenderlo.
No requiere la lectura de este libro grandes conocimientos matemáticos, y a cambio de los pocos que se precisan dota al lector de inagotables datos históricos con la evolución de las matemáticas desde la Antigüedad hasta nuestros días, y es que la topología hunde sus raíces en los postulados de Euclides, concretamente en el quinto y las famosas paralelas, aunque en el siglo XIX se dieron cuenta por un lado de que ese postulado requiere de una geometría para cumplirse (y que hay otras donde no se cumple) y por otro de que su mismo enunciado, y todos los equivalentes, debía mejorarse desde el punto de vista del rigor matemático. Pero desde Gauss, Riemann, Lobachevski y Bolyai, Klein, Poincaré, los matemáticos alemanes alojados en Estados Unidos, y finalmente Perelman, hay una línea histórica continua de lucha por averiguar la respuesta una pregunta tan aparentemente sencilla como "¿Qué forma tiene el mundo?". Todos esos baluartes del conocimiento matemático humano tienen un espacio en el libro para su vida, sus obras y sus circunstancias, y la obra entera se puede ver perfectamente como un relato histórico de la evolución de las matemáticas, incluso en detalles como el funcionamiento de las universidades, algo que me ha resultado muy gratificante.
Un libro, por tanto, muy recomendable, pero sobre todo para los que conteis con una buena visión tridimensional, hay unas cuantas páginas totalmente "topológicas" que me han costado, o que simplemente me he creído :)
El libro cuenta con varios apéndices finales muy útiles, con datos históricos sistematizados sobre los matemáticos y los conceptos desarrollados en el libro, que pese a lo que pueda parecer por mi resumen, sobrepasa por poco las 300 páginas.
M@k,el Buscaimposibles
22:30 Anotado en Ciencia, Libros | Permalink | Comentarios (1) | Trackbacks (0) | Email esto | Tags: matemáticas, topología, historia, historia de las matemáticas, henri poincaré, grigori perelman
07/10/2009
No al tijeretazo presupuestario a la Ciencia española
La mayoría de los españoles sabe ya que el año que viene suben los impuestos. Sólo algunos (los que afectan a todos), y a partir del verano. El por qué de esto último es un misterio comparable al de la desaparición de aquella escultura de no sé cuántas toneladas expuesta en no sé qué parte de Madrid. Muchos españoles incluso saben que esa subida de impuestos pagará protección social a desfavorecidos por la crisis y gasto público en forma de subvenciones. Lo que no saben muchos precisamente es que en esos presupuestos se recorta el gasto público dedicado a la investigación científica en España. Y no hablamos de "ciencia básica" o de mirar al cielo (en lo que también pienso que habría que gastar más e integrarnos en el Gran Observatorio Austral de Chile, por ejemplo), sino de investigación destinada a empresas de ese nuevo sistema productivo que Rodríguez Zapatero nos está intentando convencer de que quiere para nuestro país.
Resulta que ese presupuesto en investigación científica va a ser unas décimas porcentuales (muchísimos millones de pesetas, para entendernos todos) menos que lo que España dedicará a pagar su deuda contraída con el resto del planeta. En un momento en que se quiere dar un giro al modelo económico y productivo del país, en que se está debatiendo (supongo) dentro del PSOE una ley que impulse la economía sostenible, en que España estaba despegando en las áreas biotecnológicas y, merced a programas autonómicos, atrayendo de vuelta a brillantes científicos que se habían visto obligados a exiliarse (utilicemos las palabras correctas, por favor: la clase científica española apenas existe porque las condiciones económicas a las que obligamos a trabajar a los más inteligentes entre nosotros les obligan a exiliarse) de nuestro país hacia otros donde la actividad investigadora está mejor comprendida y en consecuencia, pagada. Nadie duda de que estamos en un momento de inflexión, caracterizado por la actitud de los países ante la investigación científica (dejémonos de chorradas como lo de "innovación", que la actividad primaria de to do esto es "investigar", porque sin investigación no hay desarrollos ni diría yo que ideas que renovar, o hacer surgir. Desde luego sin mentes, no habrá ideas. He ahí la principal razón de que ese recorte presupuestario sea tan pernicioso: España necesita hacer, recuperar y traer científicos. Alemania, Reino Unido o Estados Unidos están a la cabeza en tantas "cosas científicas e industriales" porque han atraído a las mentes más increíbles de todo el orbe y porque sus propios científicos "sólo" viajan a otros países para mezclarse culturalmente e intercambiarse ideas.
Viene esta reflexión a cuento de una campaña blogueril puesta en marcha hace unos días por medio de las redes sociales al uso, cuyo objetivo, denunciar e impedir ese recorte, y apostar por, precisamente, una apuesta sincera y decidida del gobierno por la Ciencia, comparto al cien por cien. Han habilitado una especie de agregador de "blogs asociados", aquí. Yo, sin embargo, no me voy a apuntar en esas redes ni a "asociar", así que supongo que no apareceré (adiós micras de Page Rank) por ningún lado de la campaña. ¿Por qué? Bueno, no me gusta que la campaña tenga un centro tan claro. Es algo bastante subjetivo, lo sé. Lo que es más objetivo es la beligerancia de la "blogosfera científica" española por los sentimientos religiosos en general, y el catolicismo en particular. No creo que vayan a utilizar esa campaña contra nada de eso, pero yo he dejado de sentirme cómodo con el modo científico de pensar la sociedad. Desde hace unos años muchos científicos se están sintiendo con el derecho de decir a los creyentes lo que es y no correcto, y del mismo modo que yo no le impongo a ninguno de ellos mi fe, me gustaría que volviera la paz a la relación catolicismo - ciencia (los palos son mutuos, lo reconozco, pero no por mi parte). Yo soy católico y al mismo tiempo sé que el país necesita -si no quiere pasar a formar parte del tercer mundo- ciencia, muchísima. Perosi sigue esta beligerancia contra la idea religiosa, socialmente estaré con la gente que tiene creencias religiosas, porque es profundamente injusto que por ese hecho se nos tilde de ignorantes.
Por resumir, la capacidad de atracción de científicos -toda vez que nos revelamos incapaces de atraer grandes instalaciones científicas, como el ITER o la Fuente Europea de Espalación de Neutrones- sólo se consigue aumentando el gasto público (de las empresas mejor no hablar, todo lo que saben hacer en España es fabril con alguna honrosa excepción que tiene un satélite ya en órbita) para aumentar los programas de investigación, fortalecer los ya existentes, y potenciando de una puñetera vez nuestro sistema universitario. Y sólo con más científicos, más programas de relaciones científicas con el exterior y con más titulados superiores (los que menos paro tienen, estadísticamente, aunque también habría que decir que muchos menos que el total de ellos trabaja en sus campos), puede aspirar España a ser el país que muchos soñamos poder llegar a ver.
M@k, el Buscaimposibles
21:02 Anotado en Ciencia, Política, Reflexiones | Permalink | Comentarios (2) | Trackbacks (0) | Email esto | Tags: españa, presupuestos, i+d+i
17/08/2009
Libro: “Lenguas viperinas y soñadores tranquilos. Rivalidades que estimularon el avance científico”, de Michael White
En mi incursión veraniega de este año en la Historia, elegí este libro como ejemplar representativo de la Historia de la Ciencia. No puedo decir que me haya decepcionado, pero tampoco me ha encantado.
La tesis principal del autor (un inglés de extraordinario parecido físico con el entrenador holandés de fútbol Luis Van Gaal) es que las rivalidades entre diversos científicos a lo largo de la Historia han propulsado el avance científico. Para ello nos presenta varios casos de genios de la Historia de la Ciencia y nos muestra cómo la rivalidad -sea personal, nacional o ideológica- de esos hombres elevó el conocimiento humano a nuevas cotas. Sin embargo, cuando hace un epílogo a modo de resumen final en el que introduce nuevos nombres, no puede afirmar rotundamente esa tesis. Y es que en realidad, lo que demuestran los casos que expone White es que si esos personajes hubieran colaborado, en lugar de competido o rivalizado, el avance de la Humanidad, o al menos de los conocimientos científicos de la misma, habría acelerado más de lo hecho realmente. Leía lo que escribía White y me asombraba de que no se diese cuenta de que cuando afirmaba que Tesla y Edison, por ejemplo, tenían personalidades y capacidades complementarias, no llegase a la conclusión de que si el primero,en lugar de engañarlo, hubiera colaborado con el segundo, luego no habría sido derrotado por Westinghouse con la iluminación urbana a base de corriente alterna, la cual, además habría llegado antes. Lo mismo que cuando afirmaba que los problemas entre Newton y Leibniz se debieron en parte a la manía del genio inglés por el secretismo. Tampoco ahí ve White el camino hacia el paradigma actual de la colaboración en la Ciencia, y todo su libro se basa en contarnos los contactos -más bien choques- de los mayores “trenes” de la Ciencia cuando ésta era una actividad humana básicamente individual y solitaria.
De hecho, cuando llega a la ciencia del siglo pasado, ya colectivizada y basada en el trabajo en equipo y la colaboración, White expone unos cuantos ejemplos para seguir diciendo que lo que impulsaba a todos aquellos hombres y mujeres -en el Proyecto Manhattan, en el Proyecto Apolo, en el descubrimiento de la doble hélice del ADN- era la competición y la rivalidad, aun cuando ya pasamos a una rivalidad entre países, potencias y equipos de científicos.
Sin embargo, cuando a uno se le ocurre un buen caso de rivalidad científica personal a finales del siglo XX, el asunto del descubrimiento del virus del SIDA, que además podría haber constituido una extensión lógica del hilo del libro por las Ciencias de la Vida, White no lo sigue y plantea la rivalidad, hoy ya casi olvidada en estos tiempos de Google, entre Bill Gates y Larry Elison (fundador de Oracle) para afirmar que el adelanto científico en estos tiempos seguirá siendo estimulado por la rivalidad, pero ahora entre grandes corporaciones.
Para mí el libro es un completo fracaso a la hora de refrendar la tesis de su autor, porque en casi todos los casos rezuma la idea de que la colaboración entre los presuntos rivales habría conseguido un avance científico más rápido y con menos efectos colaterales negativos, pero sí se puede ver en las “vidas paralelas” -creo que bien investigadas por White- en que se basa el libro una cierta evolución en la forma de realizar la Ciencia, desde las habitaciones personales de Newton hasta los laboratorios actuales de Microsoft (interesante la visión crítica de White hacia esa compañía) pasando por los egos en competición del Proyecto Manhattan o los choques de Huxley con la Iglesia Anglicana. Y quizás sí que esté en lo cierto en eso de que a partir de ahora serán las corporaciones las que propulsen la Ciencia como nuevas detentadoras que son del poder económico.
M@k, el Buscaimposibles
(Ha habido suerte: pesqué terminal en el telecentro de Monroy :P).
10:23 Anotado en Ciencia, Física, Libros | Permalink | Comentarios (0) | Trackbacks (0) | Email esto | Tags: historia de la ciencia, científicos, rivalidades
20/07/2009
Hay que estar con los pies... en la Luna
Que levante la mano quien no sepa qué efemérides se celebra hoy.
Así me gusta :)
Bueno, pues sí, cuarenta años del primer alunizaje que no supuso rotura de lunas ni pérdidas millonarias para ningún joyero. Cuarenta años desde que dos Homo sapiens estadounidenses, ambos blancos, ambos varones, se dejaron caer hasta un suelo que nunca nadie podrá comprobar directamente al tacto cómo es. Cuarenta años del final de la carrera espacial (porque lo de después, afortunadamente, ha tenido más de viajes compartidos -y últimamente "del IMSERSO- que de competición, por mucho que hubiera una componente científica).
En realidad es una suerte que ganasen los usanianos, que perdieron a algún hombre en las primeras fases de todo el desarrollo, porque según lo que sabemos ahora del trabajo científico soviético, su victoria sólo se habría conseguido, seguramente, gracias a bastantes más pérdidas humanas propias. Quien quiera saber más de URSS y ciencia, debería leer la autobiografía de Sakharov.
Sabeis que hay toda una corriente escéptica (esta frase es para chinchar a Luis Alfonso Gámez) acerca de toda la aventura lunar estadounidense. Como sabeis que soy creyente, no la comparto, pero sí que hay una pregunta que hacen esos escépticos "conspiranoicos" que sí me parece pertinente: ¿por qué no se ha vuelto a la Luna después de 1972?
Puntos en contra:
- Peligro para los astronautas. Réplica: ese peligro existe desde el momento en que te montas en un cacharro que viaja a mil metros por segundo, vayas o no a la Luna, y el número de horas voladas y de experiencia ha aumentado considerablemente, así como la memoria y capacidad de proceso de los ingenios informáticos y telemáticos implicados...
- Crisis energética. Réplica: ¿mande? Pero si esos bichos no van con petróleo...
- Ya no hay carrera espacial y al mundo libre se le salva... de sus propios clientes en los grandes bancos de inversión. Réplica: con mayor motivo, no veo la razón de que no haya un programa científico integral acerca de la Luna. De hecho se han seguido enviando sondas, alguna con la aviesa intención y destino de estrellarse en nuestro mayor satélite.
- Crisis económica. Réplica: ¿mande? ¿Y durante los felices años 90 finales y los primeros años del milenio, qué?
Ahora hablan de Marte, pero la Humanidad no necesita grandes empresas espaciales de origen, base y condicionamientos políticos. Lo que necesitamos es grandes proyectos científicos comunes, de los que realmente se obtengan conocimientos nuevos, en los que intervengan todos los países, proyectos humanos, no estadounidenses, ni europeos, ni rusos. Proyectos donde se pueda ver a científicos asiáticos y africanos, por ejemplo, y a científicas. Ahí está el LHC, o el ITER. Hay agencias espaciales en Estados Unidos, Europa (incluso algunas nacionales, no paneuropeas), Rusia, China, India... ¿Por qué no podemos reencontrar el espíritu que desarrollaron los estadounidenses de los años sesenta para llevar a dos humanos hasta la superficie lunar para ahora, hoy día, colaborar científicamente en algún proyecto que de veras y pronto ayude a mejorar la vida a los seres humanos? Algo, por supuesto, más grande que la Estación Espacial Internacional, que sí, que es algo portentoso y sigue las líneas de cooperación entre agencias espaciales que comento, pero que no tiene la repercusión necesaria para hacer de esa instalación un hito ni un mito para los seres humanos aquí abajo.
Es sencillo decir lo que necesitamos: tenemos que volver a poner los pies en el suelo... de la Luna.
M@k, el Buscaimposibles
10:26 Anotado en Ciencia, Reflexiones, Tecnología | Permalink | Comentarios (2) | Trackbacks (0) | Email esto | Tags: luna, ee.uu
24/04/2009
Libro: "Hacia los confines del mundo", de Harry Thompson
En este año de conmemoración del nacimiento del primer santo del ateísmo, entendido como nueva religión anti-dioses, que es Charles Darwin, a alguien que tiene fe y a la vez ama la ciencia, un libro que presume de referir el viaje del mítico "Beagle", no le puede menos que atraer. Y este librito al final cayó en el saco, primero de los libros tenidos, y después en el de los leídos.
Aunque sea el viaje del "Beagle" lo que basa el libro, éste se puede entender de muy diversas formas, algunas de las cuales os voy a intentar esbozar aquí:
- Es el libro de la sociedad inglesa viajando del siglo de la Ilustración al de la Revolución Industrial plena, ambos el siglo XIX, pero ya sabemos que los siglos históricos no duran lo mismo que los cronológicos. Es una sociedad de caballeros y distancias enormes y largas, viajando a otra mucho menos rígida y de distancias mucho menores incluso entre los mismos lugares. Una sociedad con una firme esperanza en la religión que evoluciona en otra abandonada a su propia suerte en la esperanza sin fisuras en el avance técnico y científico. Lo que no cambia en ninguna de esas sociedades es la posición hegemonista, xenófoba, de superioridad moral y racista del inglés medio. El principal ejemplo, en este libro, es Darwin.
- Es el libro de la conforntación de personas aferradas a sus realidades limitadas (Inglaterra, un barco) con la realidad mucho mayor de un mundo por descubrir. El "Beagle" viajó para cartografiar la costa sudamericana, y relanzó la costumbre de llevar un naturalista a bordo, para que la empresa científica fuese aún más allá. Quizás quien mejor refleja ese choque sea el capitán Fitzroy, auténtico protagonista del libro.
- Es la historia de una amistad entre dos hombres de genio y auténticos genios, cada uno en su campo. Fitzroy consiguió moldear una tripulación que como nos aclara el autor en un estupendo epílogo, posteriormente reunió una cantidad ingente de altos cargos políticos y navales, a la vez que por su capacidad de observación formuló teorías meteorológicas que dieron lugar al primer intento de servicio meteorológico aprovechando la velocidad de las comunicaciones del recién estrenado telégrafo. Pero no dejó nunca de ser un aristócrata inglés, siempre obligado al cumplimiento de las órdenes, siempre respetando al prójimo, y quizás por ello su reacción ante los mundos amenazadores de los nativos amenazados por el hombre blanco fuesen más los de un antropólogo que los de un militar. Darwin, aunque no hubiese aprovechado sus observaciones para formular años más tarde la teoría de la selección natural, se habría llevado también un gran mérito científico al aclarar, entre otras cosas, la relación entre el crecimiento en altura de los Andes con los terremotos que asolan la zona, o la forma de los atolones coralinos. Ambos se ven obligados a la amistad por el escaso espacio, pero sus genios empiezan a chocar desde el principio: Darwin es "whig", liberal, y Fitzroy "tory", conservador. A veces me ha sorprendido encontrar las posiciones más reaccionarias y racistas en alguien como Darwin, y las más cercanas a la teoría de los derechos humanos en alguien como Fitzroy. La amistad finalmente se trunca con la teoría más famosa de Darwin, que no puede chocar más de frente con el anglicanismo de Fitzroy.
- Es el libro del comienzo de la lucha entre fe y ciencia, pero también de una nueva forma de entender la relición cristiana, alejados de cientifismos, providencias, destinos y superioridad antropológica del cristiano. La tripulación del "Beagle", por otro lado, nuestros dos hombres incluidos, comprueban que el concepto de civilización es cualquier cosa menos lo que ellos piensan, luego de contactos con nativos de la Tierra del Fuego, con los primeros argentinos y chilenos, con tahitianos y con maoríes. En demasiados pasajes se observa la incontinencia, rudeza, inmundicia y villanía del hombre blanco, superior sólo por su potencia de fuego al resto de las razas. Este asunto, el de las razas, es uno de los más extraños: Darwin, por lo visto, era un claro machista, por un clado, clasista por otro -pese a no imponer a sus criados la autoridad que Fitzroy consideraría correcta-, pero, sobre todo, defensor a ultranza de la superioridad del hombre blanco cristiano -curiosamente- que para él encarna la forma como la selección natural va afectando a la especie humana, pues en su época sin duda la historia se podía resumir en la del genocidio de todas las razas con la mala suerte de cruzarse con el hombre blanco armado.
- Es el libro de una injusticia, la que cometió el mundo naval, aristocrático, político y periodístico con alguien que hizo mucho más que montar en su nave a Darwin. Thompson retrata a Fitzroy como un capitán de navío justo aunque inflexible y disciplinario, marino super capaz de enfrentarse a la peor tormenta o de seguir su intuición ante un paso por la peligrosa Tierra de Fuego, y que nunca podía dejar de trabajar ni de seguir órdenes, a menudo de gente menos preparada. Un hombre que antepuso su deber a su deseo, y el bienestar de sus marineros al suyo propio, aunque el desarreglo psicológico que padecía (delirios, dice el autor que debidos a un trastorno bipolar) a menudo indujo incidentes desgraciados. Darwin, apoyado por la élite científica del momento (o atacado), reunió muchísimas más citas y membresías de altos clubes (una de sus mayores ambiciones en la vida de hombre llano que le había tocado) por sus observaciones y pensamientos sobre el Diluvio Universal (mayúsculas en tanto que dogma teológico en aquella época), eclipsando por completo a alguien que le rivalizaba en inteligencia.
- Es el libro del paso del testigo el hombre viejo al hombre nuevo, un poco al estilo de Ortega y Gasset, pero entre miembros de la misma generación histórica. Dos vidas que estuvieron íntimamente cercanas durante cinco años, y que nunca dejaron de mostrar un extraño paralelismo.
Hay muchísimos más detalles destacables en las más de 800 páginas del libro, pero sin uda una de las historias más emotivas y que llevan a reflexión de las que contiene es la de algunas personas que el "Beagle" recoge en Tierra del Fuego. La historia de los fueguinos, que comienzan en ese contacto su declive total, y de su contacto con la civilización inglesa y con exaltados religiosos anglicanos es realmente emocionante, pero casi nunca de forma positiva. Sin duda uno de los hilos narrativos de un libro que me ha gustado enormemente y que he disfrutado, aunque no hacia el final, pues la prosa del autor dejaba claramente ver la debacle que se avecinaba al bueno de Fitzroy, que de aquellos dos se puede decir, creo, es el favorito del escritor, y ahora también el mío.
M@k, el Buscaimposibles
22:29 Anotado en Ciencia, Libros | Permalink | Comentarios (0) | Trackbacks (0) | Email esto | Tags: charles darwin, inglaterra, "beagle", fitzroy, cristianismo, ateísmo
17/03/2009
Maldito bendito carbón
Una de las cosas que caracteriza a la especie humana y a la mayoría de sus individuos componentes es la contradicción. No sabemos aún si es algo inherente a la inteligencia, o a la Humanidad sin más.
Hoy quiero traer a colación un simple átomo, el del elemento carbono, que es para el ser humano buena parábola del bien y del mal: tanto de los externos como de los internos.
Su configuración electrónica, que no viene a cuento detallar, propicia que como átomo disponga de cuatro "lazos" para unirse con otros átomos o moléculas. Puede hacerlo a cuatro otros entes, con otros tantos enlace simples (un lazo por enlace) o puede echar dos o incluso tres lazos, formándose moléculas más pequeñas y estrechamente unidas. Es un elemento perfecto para formar cadenas moleculares, y las reacciones químicas que logran romper esos lazos-enlaces pueden dar muchísima energía al sistema donde se dan lugar.
Pongamos que ese sistema es la biosfera en su más amplio sentido, por ejemplo (me estoy inventando la clasificación) todos los seres vivos más la atmósfera. Sin duda es archiconocida la afirmación de que el carbono es la base de la vida (en la Tierra), precisamente porque todos los seres vivos terrícolas lo tienen. Tan es así, que se genera un equilibrio entre ese carbono "vital" y el que existe en la atmósfera. Por supuesto es un equilibrio frágil porque nos olvidamos del otro gran reservorio de carbono, la litosfera (la tierra en sí, que lo almacena bien como hidrocarburos "disueltos" en ella, bien como rocas calizas, bien de otras formas), a la que afectan ritmos temporales y procesos físico-químicos muy diferentes.
¿Pero qué ocurre si llega el ser humano a la era industrial y lo primero que aprende es a quemar carbón, y luego petróleo? Pues que la base de la vida se convierte en heraldo de muerte. El carbono en la atmósfera se alía con el oxígeno y el hidrógeno en moléculas con diversos efectos: bien gases que actúan como el plástico de un invernadero, atrapando la energía solar en forma de rayos infrarrojos y calentando las capas inferiores de la atmósfera, o bien generando lluvia ácida y junto a otros compuestos otros tipos de contaminación.
Pero no hace falta irse fuera de nosotros.
Dejando aparte que somos primordialmente carbono, oxígeno e hidrógeno, tomemos una de las formas típicas en que esos tres elementos forman una molécula clave para un mámífero, en este caso el ser humano: los carbohidratos o hidratos de carbono. Si el agua es esencial porque somos un 75 % - 80 % agua, los hidratos de carbono deberían considerarse aún más importantes: forman las paredes de las células y son la base del metabolismo, la complicada reacción de combustión sin fuego que nos mantiene vivos y en marcha. Son pues, nuestros componentes estructurales básicos y nuestro combustible.
Pero para muchos individuos pueden ser también su final antes de la media de la especie. Los hidratos de carbono están presentes en los alimentos más ricos, quizás como una herencia evolutiva (a quien más gustaban esos alimentos vivía y se reproducía más con lo que sus genes ganaban la partida a los de los individuos con gustos pre-culinarios más raros -no lo sé, aquí reconozco que me columpio ampliamente). Fallos en la metabolización de quizás cantidades ingeridas desorbitadas de esos alimentos llevan a que sus subproductos -exóticos y variados pues las cadenas de carbohidratos lo son también- se acumulen finalmente en las paredes de arterias y demás vasos sanguíneos, ejerciendo un papel limitador de las posibilidades y necesidades del cuerpo, aparte de ser directamente tóxicos, como la glucosa, para muchos órganos del cuerpo.
Direis que todo esto tiene poco que ver con el ser humano, que es la mera naturaleza de las cosas, que todo es relativo y lo que en su justa medida es beneficioso, en exceso suele convertirse en perjudicial, pero me mantengo. Hay un cariz del asunto que liga todo lo anterior con la idiosincrasia del ser humano. Tanto el exceso de carbono en la atmósfera como en lugares del cuerpo humano donde no debiera adoptar las formas ni cantidades que adopta al enfermar, provienen de un impulso netamente humano, y que hasta donde yo sé, no se da en ningún otro ser terrícola: la voracidad egoísta y ansiosa por acaparar.
En un caso, de usar la energía fósil para mejorar nuestra vida a una vida digna, hemos pasado a derrocharla ampliamente para llegar a una vida de superlujo para unos cuantos, en una escalada sin freno a por el todo por el todo, la acumulación sin fin y la explotación de todos cuantos bienes naturales ocurran sernos provechosos. Podríamos conseguir cotas de desarrollo similares y más justas con tecnologías diferentes y tan al alcance nuestro como el cómodo motor de combustión interna, pero la comodidad y el poder de otros nos ciegan.
En el otro caso, de alimentarnos con lo que precisamos, hemos pasado al "vivir para comer", quizás arrastrados por la misma marea que menciono en el párrafo anterior. Un afán sin fronteras de saciar un apetito falsamente amplificado por unos fallos de nuestro organismo que sólo en contadas ocasiones son genéticos, y en la mayoría de las veces son provocados por ese mismo afán.
Toda esa voracidad, que al fin nos hace esclavos, proviene de carencias internas mucho más profundas que la de desarrollo o alimento...
M@k, el Buscaimposibles
22:47 Anotado en Ciencia, Reflexiones, Tecnología | Permalink | Comentarios (0) | Trackbacks (0) | Email esto | Tags: carbono, vida, voracidad, cambio climático, contaminaciñon, arterias, diabetes, carbohidratos
10/03/2009
Alma, inteligencia y mala leche
Me ha chocado esta noticia aparecida en la sección de Ciencias de Público.
Por lo visto, la criatura se dedica a coleccionar e incluso modificar piedras para tirarlas después a los visitantes del zoo que pasan por su lugar. La noticia destaca que eso demuestra previsión de futuro por parte del chimpance, una característica presuntamente exclusiva del Homo sapiens sapiens y tal vez de nuestros primos ya extintos, los neanderthales. Dado que en libertad los chimpancés no demuestran habilidades tan desarrolladas, se deduce, dice la noticia, que es el entorno en que vive el animal lo que de algún modo habrá abierto las puertas de alguna especie de "mundo interior".
Si se quiere un artículo más completo, recomiendo éste de Scientific American, encontrado tras varias páginas de repeticiones en medios y algún blog. Enlazaría al artículo original, pero no me apetece pagar 31 dólares.
Dos cosas me causan extrañeza: el bombo que se le ha dado a esto, cuando según la segunda página del artículo que enlazo más arriba, no es extraño que los chimpancés arrojen cosas que recogen, y que un animal, por muy chimpancé que sea, tenga fuerza para hacer discos de cemento de la isla artificial donde se asienta su habitat en el zoo...
No pienso poner en duda nada, pero también creo que no es para tanto. En realidad hasta los peces, con su memoria reducida, miran al futuro. No hay más remedio, cuando parte de ti (o todo tú, si no crees en almas) es una máquina termodinámica. En mi opinión lo único que evoluciona es la cantidad de tiempo que puedes planificar. Seguramente no sea extraño en la naturaleza que los animales hagan cosas a futuro. Pensándolo bien me parece una auténtica chorrada esto del mono: ¿no hay animales que guardan semillas, o los perros huesos, enterrándolo para cuando sea menester? ¿Por qué no decimos que los perros o los roedores que se portan así planean a futuro?
Sin embargo, dejémoslo así. El artículo desencadenó e mí una reflexión que iba por otros derroteros.
Que un chimpancé pueda planear cosas puede indicar un cierto rasgo de inteligencia. Pero hay algo que separa a los chimpancés de los humanos bastante más que su genética: los humanos, además de ser conscientes de sí mismos, se saben parte de algo. Allá donde hay dos o más individuos humanos se teje una red, sutil o fuerte, fructífera o vana o simplemente potencial. No ocurre lo mismo con los monos. Antaño se decía que los animales, en contraposición a los humanos, no tenían alma, lo que ha llevadoa a farragosas discusiones entre al ciencia, la filosofía y la teología. Como creyente, creo que existe el alma (y muchas otras cosas), pero no estoy seguro de estar hablando de lo mismo que los científicos que la niegan ni los teólogos que la sustentan con sus reflexiones a medio camino entre la religión y la filosofía. Aunque tenga una opinión basada en la fé sobre ello, no estoy empíricamente seguro de qué es lo que hace a una especie (y eso hay que recalcarlo) inteligente, si una mera conjunción neuronal común, un dios o una misteriosa roca proveniente del espacio exterior. Pero sí tengo clara una cosa: la inteligencia sirve para manejar información. Y la información se puede crear, pero sin duda el alma, o la inteligencia real se demuestra cuando la información de comunica, se comparte.
Ese pobre chimpancé, solo, asediado por turistas y sexualmente agresivo, es seguro un ejemplar único. Puede que dentro de millones de años alguno de sus genes esté en una posible especie inteligente (si se ha reproducido con anterioridad, porque lo han capado). Sin duda está en una situación única e inmerso en lo que debe de ser una tensión poco menos que insoportable, o lo que es lo mismo, existe un cóctel bastante propicio para la aparición de comportamientos "extraños". ¿Podemos decir realmente que es consciente de que planea el futuro? No lo sé, y yo sospecharía de todos los futuros "psiquiatras de grandes simios" durante las próximas décadas. Somos una especie con muchas ganas por los patrones y con tendencia a generalizar... a veces tendenciosamente. ¿Por qué no se destaca en la noticia que el mismo animal salvó la vida de un compañero... y lo mató años después?
Si me fijo en nuestra especie, por tanto me surgen también dudas. Nuestra inteligencia, nuestro alma, ¿son personales? ¿Seguro que no son algo, al menos en parte, que extraemos de un reservorio común a toda la especie? ¿Seguro que parte de mi inteligencia no viaja con etas palabras impresas por electrones y se une a la tuya, mi etimad@, para generar una inteligencia, un alma, comunes, en algo que por ahora ningún chimpancé podrá igualar?
M@k, el Buscaimposibles
23:11 Anotado en Ciencia, Reflexiones | Permalink | Comentarios (1) | Trackbacks (0) | Email esto | Tags: humanos, chimpancés, zoo, herramientas
05/07/2008
¿Inteligencia social en red?
"De todo un poco" - Sección reflexiones sin sentido ni utilidad, vuelve para presentaros mi última paranoia, en forma de pseudo ensayo. Lo que quería ser un artículo para Industria y Servicios se ha convertido en un pequeño mastodonte que no me atrevo a pedir a nadie que publique, y que sólo merece estar en este pozo de ideas que es mi blog, fiel reflejo de su autor. Quien aún sabiendo que son cuatro folios de frases sin mucho sentido se lo quiera imprimir para leer, lo puede bajar desde Scribd.
Muchas gracias por seguir aguantándome ;->
Desde hace un tiempo vengo reflexionando en torno a cómo la actividad en la red puede afectarnos como personas emocionales y sociales.
Se repite últimamente casi como un mantra que somos seres sociales, y la ciencia médica se ha propuesto dar por fin respuestas a algunas de las últimas cuestiones filosóficas (¿incluso religiosas?) que quedan por responder desde el empirismo, como son las relativas a nuestras relaciones personales.
El desencadenante de este viaje por esta zona del reino de las ideas fue un artículo que escribí para Heziberri, donde introduje como un reto que habría de afrontar la juventud del año 2025 “la dispersión de la gente amada”, ya que:
Hacia el 2025 la mundialización y la fase actual de Internet (que para entonces ya tendrá un nombre académico) serán objeto de estudio en las universidades. No sabemos qué habrá en su lugar, pero sí parte del resultado de esos procesos: nuestros jóvenes tendrán contactos absolutamente por todo el mundo , y uno de los retos que habrán de afrontar será el del reparto de su tiempo y de su amor (ampliamente entendido) entre tantas personas tan diferentes y dispersas geográficamente, así como su integración en el propio plan individual del joven como persona. Aunque este reto quizás se podría incluir en uno mayor que, por afectar realmente y desde ya a todo el mundo, no incluyo aquí: el del manejo de la información.
Sin embargo, ahí no acabó el tema. Mi propia apuesta en aquel blog siguió insidiosa en algún rincón de mi mente, fraguándose a sí misma su continuación. Tenía claro que estaba dejando de lado algún aspecto esencial. Quizás ése fue uno de los múltiples motivos que me hicieron escribir un artículo en mi propio blog, sólo después del cual me di cuenta cabal de que podía estar haciendo una breve (espero) serie de posts en torno a un tema que me va apasionando. Allí empecé a centrar, creo, la raíz de mi impulso a escribir sobre ello:
El ser humano es el primate que, por lo que sabemos, mejor sabe construirse para sí mismo mundos, o escenarios, ficticios montados unos sobre otros.
[...]
Nada malo puede ocurrir si no se olvida que hay una realidad fuera, pero tengo la sensación de que puede haber situaciones en que la densidad de hilos puede hacerte creer lo que no es, y mantenerte completamente atrapado, y alejado de la realidad .
[...]
(...)M modos de comunicación por los nuevos sistemas de chat, nanoblogging, blogueo, etc, cada uno de los cuales supone una nueva red social, unos nuevos "contactos", y sencillamente un nuevo humus de comunicación sobre el que asentarme como persona.
Un momento. ¿Como persona? ¿Acaso la persona puede limitarse exclusivamente al plano comunicativo?
[...]
Pero falta algo esencial para que los "yoes" que se desarrollan en esos mundos incompletos sean "persona": falta el otro. Porque hay sentimientos de afectividad, pertenencia a un individuo o a un grupo que no surgen de la mera comunicación o del mero posicionamiento en esos territorios, que precisan de algo más que llamaré "química": una red social no sería entonces ni siquiera "física", sino tal vez "geometría".
He ahí, en ese último párrafo, el quid de la cuestión. Y es que justo en esta época ha caído en mis manos un nuevo libro de Daniel Goleman, “Inteligencia social” donde, continuando con el afán recolector de datos científicos que inició en “Inteligencia emocional”, el escritor estadounidense desbroza quizás una nueva serie de disciplinas científicas creciendo en torno al nuevo concepto de esa “inteligencia social”. Antes de avanzar, unos párrafos a los que justo he llegado antes de comenzar efectivamente este artículo, y que me han venido muy bien para centrar el argumento:
<<Veamos, por ejemplo, el caso de cierta investigación en la que estudiantes universitarios desconocidos acudieron a un laboratorio para conocerse “virtualmente” en un chat on-line, una investigación que puso de manifiesto que cerca del veinte por ciento de esas charlas no tardaron en asumir tonalidades manifiestamente sexuales y que no faltaron los términos explícitos, las representaciones gráficas y hasta las propuestas más desinhibidas.
Cuando el experimentador que dirigió esa investigación leyó las transcripciones de las charlas se quedó atónito porque, en el momento en que había acompañado a los diferentes participantes a sus cubículos, todos ellos se habían mostrado muy respetuosos, comedidos y educados, algo que contrastaba mucho con la desinhibición verbal que posteriormente mostraron en su conducta on-line.
Es de suponer que, en el caso de haberse tratado de un encuentro cara a cara, ninguno de ellos se habría atrevido a zambullirse en una conversación tan abiertamente sexual. La relación interpersonal directa nos permite establecer lazos y mantener un feedback continuo basado en lase expresiones faciales y el tono de voz de los demás que nos dicen de inmediato si estamos bien o mal encaminados.
Desde hace mucho tiempo -casi desde los mismos orígenes de Internet- se sabe de la desinhibición de la conducta de los adultos que están conctados on-line. La vía superior nos ayuda a no transgredr ciertos límites, pero Internet carece del tipo de feedback que necesita la corteza orbitofrontal para mantenernos socialmente a raya.>>
Págs. 107 – 108 de “Inteligencia social”, de Daniel Goleman, Editorial Kairós
¿Adónde quiero llegar con estos antecedentes?
Bien, introduzcamos algunas de las ideas que Goleman explica en el comienzo de su libro.
La frase de que somos animales sociales tiene una base o una traducción científica en el comportamiento de los diferentes circuitos cerebrales que la neurociencia ha ido descubriendo y desentrañando su funcionamiento. Así, resulta que las propias emociones se pueden comunicar a otra persona de una forma rapidísima y hasta eficacísima sin necesidad de verbalizarlas, La evolución nos ha preparado de forma que somos (más o menos) capaces de “adivinar” qué les está pasando por la cabeza al resto... y reproducirlo inconscientemente en nuestra mente. Modelizamos lo que siente el otro... y lo sentimos. Cuanto mejor es la resolución de ese modelo interno que nos construimos más intensa es la señal de los circuitos cerebrales que, atención, funcionan cuando realmente sentimos dicha emoción. El grado de resolución del modelo también se puede llamar “empatía”, y dado que al percibir la sensación ajena es como si la sintiéramos, se puede hablar de un cierto “contagio emocional”.
De otra forma, nuestro cerebro tiene alguna característica que le acerca a lo que en Física se llama un “oscilador”: la actividad de los circuitos internos y la abundancia de las sustancias mediadoras en las sinapsis de las neuronas de dichos circuitos son iguales o muy parecidos entre personas que muestren una cierta sincronía en su comportamiento, que no deja de ser un cierto acoplamiento como el que ocurre entre los osciladores conectados de los problemas de física ondulatoria.
Pero para que esa inteligencia de lo que está pasando ocurra, tiene que haber algún tipo de contacto entre las personas implicadas, un contacto visual, principalmente. Y eso es precisamente lo que no ocurre, por lo general, en nuestras relaciones virtuales. En ellas las cosas pueden derivar hacia lo que comenta Goleman en los párrafos citados más arriba, o en auténticos desastres personales, como los que comenta dicho autor en la última nota que acompaña aquel texto, y que reproduzco aquí:
Uno de los signos de la desinhibición de Internet entre las chicas a comienzos de la adolescencia es el “acoso cibernético”, es decir, la conducta cruel y hostil que acaba provocando el llanto. (...).Un signo más ominoso de los problemas que acompañan a esta ciberdesinhibición consiste en la práctica de los adultos que alientan a los adolescentes a realizar actos sexuales frente a su webcam a cambio de dinero. (...).
Nota 29, pág. 475 de “Inteligencia social”, de Daniel Goleman, Editorial Kairós
No voy a presumir de sabio diciendo que era a esto a lo que me refería al escribir en Heziberri, porque no fue así en absoluto. Pero sin duda creo que las relaciones “sociales” a través o mediante la red de redes son muy parciales.
No hace falta acudir a ejemplos tan extremos. Todos sabemos la diferencia emocional entre el texto escrito y las mismas palabras habladas por una persona (incluso aunque sólo las escuchemos, sin ver a la persona interlocutora). También conocemos los emoticonos como modo (pobre) de mitigar ese desierto cuando nos comunicamos con alguien.
Ahora bien: para muchas personas la red se está convirtiendo, por las razones que sean (intrínsecas, como temor o vagancia, extrínsecas, como obligación laboral) en el escenario principal y a veces hasta único de relación con otros seres humanos. Mi reflexión es que esas relaciones siempre serán más pobres que las presenciales, y si lo que nos hace humanos es la sociedad, la compañía del otro, su contacto real, tanta aparente “socialización virtual” podría llevar al surgimiento de nuevos fenómenos negativos, entre lo psicológico y lo social, pero en absoluto beneficiosos para el individuo ni para la sociedad.
No soy ningún experto para acabar esto con una sentencia, una afirmación o una demostración, y sí lo suficientemente ignorante como para que se me abra un campo enorme de preguntas, que no me siento capaz de desarrollar y que os propongo a cambio:
¿Estás de acuerdo con lo anterior?
¿Es realmente un problema y de veras el destino de nuestra evolución social?
¿Hay alguna solución, siquiera parcial, quizás por medio de la educación? ¿O simplemente me alarmo sin motivo y es imposible que surja una nuevo subgrupo de abducidos por la red social?
En cualquier caso, ¿cómo manejar el creciente peso de lo virtual en nuestras vidas? ¿Cómo escapar una vez sentimos ese “abrazo de la red social”?
¿Pueden todas esas “cosas 2.0” llevarnos a la deshumanización de nuestras relaciones, paradójicamente ya que precisamente “lo 2.0” facilita el intercambio de pensamientos?
¿Nos llevaba la evolución a ser una especie-colectivo, consciente de la colectividad por obra de eficaces mecanismos cerebrales y nos hemos rebelado como en tantas otras cosas para ser finalmente un especie hecha de individuos con cada vez menos conciencia de especie? ¿Matarán las crecientes conexiones por cobre externas a nuestras personas a las conexiones internas casi misteriosas hechas de neuroquímica? ¿O el cobre es una tercera vía de posibilidades empáticas, junto a la amígdala -primer receptor del impulso social- o vía inferior, y las diversas partes de la corteza superior del cerebro humano no presentes ni siquiera en el resto de primates -encargadas de conceptualizar lo que la amígdala “ve”, e inhibirla si se juzga oportuno-, y que Goleman llama “vía superior”?
Dejadme ir más allá: ¿por qué no soñar con una internet absolutamente sin cobre, hecha de, con, por y para nuestros propios cerebros? Neuronas espejo más rápidas, más y más eficaces células fusiformes, toda la corteza cerebral mejorada mediante neuroelectrónica e industria genética, todos abslutamente conectados, pero por favor, con la posiblidad de desconectarnos momentáneamente de esa macrohumanidad para poder ser nosotros mismos, y donde las emociones pudiesen ser compartidas si tal fuese nuestro deseo, sin más equívocos, sin emoticonos pero con todo el significado emocional real de los contenidos que generásemos.
Suena en Lastfm el grupo “Broken Social Scene”...
M@k, el Buscaimposibles
17:33 Anotado en Ciencia, Libros, Reflexiones, Tecnología, Web | Permalink | Comentarios (2) | Trackbacks (0) | Email esto | Tags: inteligencia emocional, inteligencia social, humanidad, individuo, colectivo, inteligencia, psicología
23/04/2008
Mariposas aleteando en la blogosfera
Llevo unos cuantos días pensando en las palabras de Lorena-Loretahur, concretamente las de este artículo: "El efecto mariposa".
En él Lorena se pregunta si en la blogosfera ocurre como en la atmósfera, donde puede bastar el aleteo de una mariposa para generar fenómenos impensables para la escala de ese movimiento.
En los comentarios le respondo que no estoy muy de acuerdo, pero sin ofrecer realmente motivos convincentes, más allá de una grosera asimilación de la existencia de "A-lists bloggers" con la estratificación en capas de la atmósfera baja, que hace que en esa situación la meteorología sea más estable, y cosas como el aleteo de una mariposa, algo por completo incuantificable y sin consecuencias.
Después de darle vueltas al asunto, llego a dos conclusiones: sigo pensando que el efecto que puede causar un blog concreto es muy limitado y que sólo se amplifica si llega a uno de aquellos blogueros que todos conocemos, leemos o al menos hemos oído hablar, aunque el efecto puede ser muy intenso si ese impulso llega a un barrio de blogs, pero sólo en ese ámbito más reducido que toda la blogosfera. Sin embargo,después de pensarlo, y he aquí mi segunda conclusión, creo que eso se debe menos a una presunta jerarquía (que surge sola, por otra parte), que a la estructura fina de una o de la blogosfera.
Seguramente iré dando palos de ciego, soltando más de mil barbaridades y equivocándome en el resto de lo que diga, así que, gente que sabeis de esto y quizás lo leais, perdonadme.
En la atmósfera la presión, temperatura, densidad y humedad del aire juegan papeles esenciales en todos los fenómenos que nos podamos imaginar, pero la principal diferencia con la blogosfera, en mi opinión, no es que no parezca haber variables similares en el mundo de los blogs, sino que el aire es un medio, mientras que la información en la blogosfera tiene como velocidad límite la de la luz. ¿Qué hace esto? Pues que los fenómenos atmosféricos tienen más tiempo de latencia y por eso pueden unirse, desgajarse, crecer y evolucionar. Las señales que hacen que eso ocurra, por contra, sí llevan la velocidad de la luz (en el aire), pues básicamente se trata de radiación infrarroja. Otra reflexión: cójase cualquier cubo arbitrariamente pequeño de atmósfera: el número de fenómenos simultáneos diferentes que le pueden afectar es muy limitado. En resumen:
- La atmósfera es un medio, un fluido para ser concretos.
- Los fenómenos atmosféricos tienen mucha duración, y siempre dentro de órdenes de magnitud de tiempo que están relacionados con la escala del fenómeno.
- Las causas de esos fenómenos se mueven muy rápido, así que el tiempo de respuesta es corto.
- Número limitado de señales simultáneas sobre cualquier parcela de atmósfera (meteorológicamente relevante).
Esto, y no tanto el caos, es lo que hace que un aleteo de insecto se pueda amplificar hasta una tormenta o huracán, o para decirlo más científicamente, a esto se debe que una leve variación en las condiciones iniciales pues suponer una variación drástica en la evolución del sistema.
Vayamos ahora al otro escenario.
La blogosfera es un continuo bullir de noticias, hechos, conversaciones. Cualquier blog / barrio / blogosfera temática / blogosfera "nacional", no cesa de emitir información tanto hacia fuera, hacia otras parcelas de ese universo, como hacia dentro (incluso lo hace un simple blog, que puede hacer reflexionar a su autor). Pero esa información no se recibe y emite de forma simultánea, sino que cada nodo de esa red tiene un tiempo de respuesta diferente, y ni siquiera una respuesta única. No sé si se habrá hecho la prueba (los memes serían la forma mejor de hacerla), pero me parece que cada blog actúa como un relé que primero procesa la información que le llega y la transmite... o no. Desde luego nunca lo podrá hacer con toda la información que le llega. Así pues, hay retardos y pérdidas de información. Si la blogosfera fuese un medio, habría mucho más "rozamiento" que en la atmósfera.
Pero es que ocurre otra cosa. Cuando en el post de Lorena hablaba de jerarquías y estratificación, en realidad me refería sin saberlo a que la blogosfera no es un fluido (ni caótico, ni laminar): la blogsfera es una ingente combinación de granos. Esos granos, al acercarnos a su propia escala tienen su propia geografía (topología) en forma de árboles. Lo primero lo saco de un artículo (que no consigo localizar cuyo enlace me pasa Ketari) en http://www.deugarte.com, donde una herramienta de visualización nos mostraba las relaciones entre usuarios de Feevy (creo recordar) como flores (ya sabeis, pétalos, centro de la flor). Si nos alejamos e imaginamos toda la blogosfera, lo que vemos es algo "granuloso". Pero si nos acercamos aún más e introducimos alguna variable diferente, lo que vemos es el barrio de blogs, una especide árbol, o de red, donde las conexiones, además de los enlaces, son los canales por los que puede discurrir entre los blogs la información que llega a ese barrio. Como esos canales tienen muchísimo de "social", la información no se distribuye por igual entre todos los blogs, ni con la misma intensidad (¿velocidad?) que entre barrios de blogs diferentes. Por resumir y comparar, y de paso ir terminando:
- La blogosfera es un medio mucho menos fluido y mucho menos interrelacionado que la atmósfera.
- Los fenómenos blogosféricos tienen una duración diferente según el blog, el barrio o la blogosfera.
- Aunque las señales dentro de la blogosfera se mueven aparentemente a la velocidad máxima de la luz, la velocidad con que realmente se transfiere la información es muchísimo menor, y de nuevo sumamente dependiente de factores sociales.
- Independientemente del tamaño de "trozo de blogosfera" que elijamos como sistema, éste se ve afectado por un número ingente de impulsos simultáneos.
- La blogosfera no es isótropa: la información no se mueve a la misma velocidad en todas las direcciones posibles, ni a todas las escalas (de hecho, creo que a menor escala, menor velocidad).
En conclusión, pienso que sí, que un blog puede hacer mucho ruido e incluso hacer cambiar las cosas, pero la información que emita tendrá que seguir yendo por los canales más afortunados y tener una potencia muy poderosa, valga la redundancia.
En el refrán chino adoptado por el recientemente fallecido Edward Lorenz, la mariposa echaba a volar y el atmósfera con toda su idiosincrasia se encargaba del resto. Según yo lo veo, en la blogosfera no basta con eso: hay que conseguir que muchos, muchísimos y muy importantes blogs hablen de lo que quieres cambiar para que la señal escale hasta la dimensión de la vida real, y además hay que echar a volar en la misma dirección muchas veces.
Perdón por lo pseudocientífico de mi redacción, recuerdo que se trata sólo de mi opinión.
M@k, el Buscaimposibles
11:00 Anotado en Ciencia, Reflexiones, Web | Permalink | Comentarios (9) | Trackbacks (0) | Email esto | Tags: Loretahur, caos, atmósfera, blogosfera, blogs, feevy, barrios de blogs
15/04/2008
Micropoder
Micro. Hasta hace poco, con el advenimiento de lo "nano", lo "micro" era el paradigma de lo "cool", de lo guay, de lo moderno. Ya no, claro, una vez que sabemos que hay algo mil veces más pequeño y quizás por eso mismo mil veces más útil, lo micro ya no nos llena como antes.
Pero no por ello ha desaparecido, al contrario: lo micro se ha trasladado, y ahora ese prefijo proveniente del griego (seguramente, o quizás me equivoque) y que usamos alegremente las gentes de y aledañas a la Ciencia para significar "la millonésima parte de algo", es la parábola perfecta para distinguir el sistema completo (de lo que sea), y que será algo "mega" (un millón), de sus partes.
Echándole imaginación, puedo soltar la prenda pseudofilosófica de que ese movimiento semántico comenzó con el "Microsiervos" de Douglas Coupland. Sólo que desde entonces los sistemas no han hecho más que ir agrandándose, y sus partes, nosotros, sólo hacemos que empequeñecernos y ser cada vez más conscientes de nuestra pequeñez.
Sólo que, lo mismo que con los problemas psicológicos, las comunidades se hacen fuertes a medida que se hacen conscientes de sus limitaciones y aplican, siquiera de forma artesanal, la TOC para mejorar.
Lo pequeño se revela entonces poderoso. Igual hasta monstruosamente poderoso, como el libro que acabode leer, "El quinto día" (no puedo decir más, pero quien lo haya leído comprenderá), donde también se desvela algún juego de escalas de la magnitud del millón. También es cierto que lo pequeño, lo micro, en un sustrato que ahora sabemos que es en realidad "nano", puede hacerse ilusoriamente poderoso, como puede que esté ocurriendo (o no) con tantas cosas micro como hay en la red, sean los microrrelatos, los micromedios, etc.
Pero hay quien ha sabido ver que lo micro puede ser lo ideal para la escala de los problemas humanos que se suelen resolver mejor gracias a una mano amiga que a una mano con cuenta corriente incorporada: la colaboración, la cooperación, el voluntariado pueden ser el escenario perfecto para ver qué fuerte es en realidad lo micro.
Con esa esperanza nace un "spin off" de la Fundación Bip Bip (sí, ya llego al meollo del post): Microvoluntarios, una web que pone en contacto a ONGs que necesitan alguna pequeña labor para seguir adelante y a voluntarios internautas con algo de tiempo y las suficientes gana y habilidades como para llevar a efecto esa labor. Precisamente eso es lo que estoy haciendo con este artículo, pues hacer crecer el murmullo sobre ellos en la web es una de las tareas a realizar. En este sentido, y dejando aparte la escala y el afán de lucro de la que voy a mencionar, esta iniciativa tiene algo que ver con Kluster. En Microvoluntarios, sin embargo, lo que gana el colaborador puntual, el microvoluntario, es reconocimiento de la comunidad, mediante el manido recurso del karma.
Aparte de darles publicidad, nos piden, en esta microtarea en concreto, decirles algunas posibles mejoras. Aquí van las que se me ocurren:
- Crear sitios de difusión de Microvoluntarios en las redes sociales al uso: Facebook estaría bien para crear alrededor una comunidad, Twitter para dar a conocer a posibles voluntarios las nuevas microtareas disponibles, pero quizás lo óptimo sería crear para los voluntarios una red social ad hoc en Ning (éstas funcionan como los grupos de Facebook, pero son mucho más potentes). A los micro-seres nos gusta asociarnos ;-)
- Crear un canal RSS para las microtareas que vayan surgiendo. Los micro-seres nos cansamos fácilmente si no nos sirven en bandeja la información que nos es interesante, y la infoxicación es una entropía tremendamente eficaz a la hora de desarmar nuestras mejores intenciones.
- Que se facilite la formación de equipos de microvoluntarios para la realización de las microtareas no tan "micro", como algunas que según veo ahora requerirían un tiempo estimado de dos horas.
- Que las ONGs que piden las microtareas fuesen más explícitas y ciñesen rápidamente lo que quieren.
Sin más, les deseo mucha suerte a la gente de Bip Bip y a los microvoluntarios, entre los que, al menos por este post, me cuento momentáneamente.
M@k, el Buscaimposibles
19:20 Anotado en Ciencia, Personal e intransferible, Reflexiones, Tecnología, Web | Permalink | Comentarios (1) | Trackbacks (0) | Email esto | Tags: microvoluntarios, fundación bip bip










