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24/04/2009
Libro: "Hacia los confines del mundo", de Harry Thompson
En este año de conmemoración del nacimiento del primer santo del ateísmo, entendido como nueva religión anti-dioses, que es Charles Darwin, a alguien que tiene fe y a la vez ama la ciencia, un libro que presume de referir el viaje del mítico "Beagle", no le puede menos que atraer. Y este librito al final cayó en el saco, primero de los libros tenidos, y después en el de los leídos.
Aunque sea el viaje del "Beagle" lo que basa el libro, éste se puede entender de muy diversas formas, algunas de las cuales os voy a intentar esbozar aquí:
- Es el libro de la sociedad inglesa viajando del siglo de la Ilustración al de la Revolución Industrial plena, ambos el siglo XIX, pero ya sabemos que los siglos históricos no duran lo mismo que los cronológicos. Es una sociedad de caballeros y distancias enormes y largas, viajando a otra mucho menos rígida y de distancias mucho menores incluso entre los mismos lugares. Una sociedad con una firme esperanza en la religión que evoluciona en otra abandonada a su propia suerte en la esperanza sin fisuras en el avance técnico y científico. Lo que no cambia en ninguna de esas sociedades es la posición hegemonista, xenófoba, de superioridad moral y racista del inglés medio. El principal ejemplo, en este libro, es Darwin.
- Es el libro de la conforntación de personas aferradas a sus realidades limitadas (Inglaterra, un barco) con la realidad mucho mayor de un mundo por descubrir. El "Beagle" viajó para cartografiar la costa sudamericana, y relanzó la costumbre de llevar un naturalista a bordo, para que la empresa científica fuese aún más allá. Quizás quien mejor refleja ese choque sea el capitán Fitzroy, auténtico protagonista del libro.
- Es la historia de una amistad entre dos hombres de genio y auténticos genios, cada uno en su campo. Fitzroy consiguió moldear una tripulación que como nos aclara el autor en un estupendo epílogo, posteriormente reunió una cantidad ingente de altos cargos políticos y navales, a la vez que por su capacidad de observación formuló teorías meteorológicas que dieron lugar al primer intento de servicio meteorológico aprovechando la velocidad de las comunicaciones del recién estrenado telégrafo. Pero no dejó nunca de ser un aristócrata inglés, siempre obligado al cumplimiento de las órdenes, siempre respetando al prójimo, y quizás por ello su reacción ante los mundos amenazadores de los nativos amenazados por el hombre blanco fuesen más los de un antropólogo que los de un militar. Darwin, aunque no hubiese aprovechado sus observaciones para formular años más tarde la teoría de la selección natural, se habría llevado también un gran mérito científico al aclarar, entre otras cosas, la relación entre el crecimiento en altura de los Andes con los terremotos que asolan la zona, o la forma de los atolones coralinos. Ambos se ven obligados a la amistad por el escaso espacio, pero sus genios empiezan a chocar desde el principio: Darwin es "whig", liberal, y Fitzroy "tory", conservador. A veces me ha sorprendido encontrar las posiciones más reaccionarias y racistas en alguien como Darwin, y las más cercanas a la teoría de los derechos humanos en alguien como Fitzroy. La amistad finalmente se trunca con la teoría más famosa de Darwin, que no puede chocar más de frente con el anglicanismo de Fitzroy.
- Es el libro del comienzo de la lucha entre fe y ciencia, pero también de una nueva forma de entender la relición cristiana, alejados de cientifismos, providencias, destinos y superioridad antropológica del cristiano. La tripulación del "Beagle", por otro lado, nuestros dos hombres incluidos, comprueban que el concepto de civilización es cualquier cosa menos lo que ellos piensan, luego de contactos con nativos de la Tierra del Fuego, con los primeros argentinos y chilenos, con tahitianos y con maoríes. En demasiados pasajes se observa la incontinencia, rudeza, inmundicia y villanía del hombre blanco, superior sólo por su potencia de fuego al resto de las razas. Este asunto, el de las razas, es uno de los más extraños: Darwin, por lo visto, era un claro machista, por un clado, clasista por otro -pese a no imponer a sus criados la autoridad que Fitzroy consideraría correcta-, pero, sobre todo, defensor a ultranza de la superioridad del hombre blanco cristiano -curiosamente- que para él encarna la forma como la selección natural va afectando a la especie humana, pues en su época sin duda la historia se podía resumir en la del genocidio de todas las razas con la mala suerte de cruzarse con el hombre blanco armado.
- Es el libro de una injusticia, la que cometió el mundo naval, aristocrático, político y periodístico con alguien que hizo mucho más que montar en su nave a Darwin. Thompson retrata a Fitzroy como un capitán de navío justo aunque inflexible y disciplinario, marino super capaz de enfrentarse a la peor tormenta o de seguir su intuición ante un paso por la peligrosa Tierra de Fuego, y que nunca podía dejar de trabajar ni de seguir órdenes, a menudo de gente menos preparada. Un hombre que antepuso su deber a su deseo, y el bienestar de sus marineros al suyo propio, aunque el desarreglo psicológico que padecía (delirios, dice el autor que debidos a un trastorno bipolar) a menudo indujo incidentes desgraciados. Darwin, apoyado por la élite científica del momento (o atacado), reunió muchísimas más citas y membresías de altos clubes (una de sus mayores ambiciones en la vida de hombre llano que le había tocado) por sus observaciones y pensamientos sobre el Diluvio Universal (mayúsculas en tanto que dogma teológico en aquella época), eclipsando por completo a alguien que le rivalizaba en inteligencia.
- Es el libro del paso del testigo el hombre viejo al hombre nuevo, un poco al estilo de Ortega y Gasset, pero entre miembros de la misma generación histórica. Dos vidas que estuvieron íntimamente cercanas durante cinco años, y que nunca dejaron de mostrar un extraño paralelismo.
Hay muchísimos más detalles destacables en las más de 800 páginas del libro, pero sin uda una de las historias más emotivas y que llevan a reflexión de las que contiene es la de algunas personas que el "Beagle" recoge en Tierra del Fuego. La historia de los fueguinos, que comienzan en ese contacto su declive total, y de su contacto con la civilización inglesa y con exaltados religiosos anglicanos es realmente emocionante, pero casi nunca de forma positiva. Sin duda uno de los hilos narrativos de un libro que me ha gustado enormemente y que he disfrutado, aunque no hacia el final, pues la prosa del autor dejaba claramente ver la debacle que se avecinaba al bueno de Fitzroy, que de aquellos dos se puede decir, creo, es el favorito del escritor, y ahora también el mío.
M@k, el Buscaimposibles
22:29 Anotado por: Mak MAKYGREGOR en Ciencia, Libros | Permalink | Comentarios (0) | Trackbacks (0) | Email esto
| Tags: charles darwin, inglaterra, "beagle", fitzroy, cristianismo, ateísmo |
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