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18/03/2009

El vértigo al leer

Es paradigmático el llamado miedo al lienzo o papel en blanco que, supuestamente, padecen todos los escritores, y que de algún modo los blogueros deberíamos sufrir de forma similar cada vez que afrontamos una nueva nota.

El color blanco de esa superficie impoluta nos interroga: ¿con qué me vas a llenar? ¿Qué sentimientos pondrás sobre mí que me hagan mejor símil de tu vida que ahora del vacío? ¿Vas a violar mi esencia con algo que merezca la pena? Y supongo que con más preguntas también, sobre todo si el papel se pudiese poner en fase con el pasado y la memoria del autor.

Cada vez que hacemos cualquier acción, un poquito de entropía se añade a nuestro debe. Es la tasa de oportunidad, aquello que pagamos por centrar el potencial infinito de cosas por hacer en esa cosa concreta que haremos. Si ese coste de oportunidad de lo que dejamos de hacer es muy grande, el vértigo nos puede invadir, y los remordimientos inundarnos.

Pero a veces la pasión por algo se pone también en la balanza, y avanzamos incluso dejando de lado cosas importantísimas por hacer.

Reconozco que leer a Ortega y Gasset me vuelve "orteguiano", y como en  varias partes de lo que le estoy leyendo aparece el hecho de que vivimos lo que vivimos y no hay más horas que ésas, lo cierto es que el tema se me ha metido dentro.

El libro de Ortega se basa en conferencias que dio, y por tanto las referencias por la vida que se gasta se dirigen a sus espectadores, pero me ha dado por sentirme también interpelado. Puedo engañarme y pensar que puesto que los momentos en que leo coinciden con mis viajes en topo, realmente estoy aprovechando ese tiempo. ¿Pero y las otras veces? ¿Y todos los libros que no estoy aprovechando por leer ése en concreto? ¿Y sólo leyendo "aprovecho" ese tiempo que se me escurre por mi alma como arena?

Así pues, y dado que en breve tendré en mis manos un nuevo ejemplar de Trama & Texturas (tengo en casa ya el aviso de Correos, aunque me extraña no ver en el blog noticia sobre ello), he pensado en el coste de leer un libro.

Y no hay sólo coste monetario o de oportunidad. De hecho, muchas personas considerarían el acto de leer un libro como extremadamente lujoso. Está el coste energético de ir a por él, o de que te lo traigan. En el primer caso, además, hay otro pequeño coste de oportunidad a añadir, que se suele ahogar en el placer de pulular por la biblioteca o librería. Porque hacerte con un libro puede conllevar un cierto ritual que se parece al del cortejo.

El coste monetario lo ha podido asumir la sociedad por ti, o, de otro modo, haberlo pagado sin ser consciente de ello vía tus impuestos. Todo el que lea de una biblioteca debería ser socialdemócrata convencido -por lo menos-, y no creo que haya en el mundo administrativo lugar menos vilipendiado por los que odian lo público. Para un bibliófilo, en cualquier caso, el coste monetario puede llegar a ser inapreciable.

El coste espacial es como el de oportunidad: sitio que reservamos para un libro (o que un libro se reserva para sí y sus letras), sitio que difícilmente ocupará otro, porque, asumámoslo, los traslados de libros (no digamos ya las "limpiezas") son siempre cosa cansina y muchas veces auténticas experiencias traumáticas.

Y el tema de este post, el coste de oportunidad, todas las elecciones que dejo de hacer, auténticas bifurcaciones de infinitos multiversos personales, cuando me decanto cual paquete cuántico de ondas ante un polarizador por un tomo en concreto.

Aquí tengo mis dudas. ¿Qué elijo? ¿Un ejemplar? ¿Una obra? ¿Un universo imaginado? ¿Un trozo de la vida de un autor que superó el miedo al lienzo vacío con el que empezaba esta nota divagante? En cualquier caso, tiene que haber un detalle que me incline por ese trozo de celulosa tratada y no por otros. La trayectoria conocida del autor, una contraportada que informe y no me haya engañado en otras ocasiones, por supuesto un tema que me interese, quizás algo que me atraiga más allá del libro, pero sobre todo, una buena experiencia.

Porque podemos malgastar el tiempo de mil maneras, o incluso más, pero sólo lo haremos de aquellas maneras que nos pazcan, que nos llenen, y en el caso de los libros, que hagan rebosar nuestras expectativas y nos saquen de este mundo vil.

Señores escritores, editores, impresores, libreros y consultores, hagan libros buenos, y aunque se olviden de hacerlos bonitos por fuera, nos olvidaremos de ese coste de oportunidad y seguiremos malgastando nuestro tiempo, nuestra vida, en sus libros.

Y puestos a pedir, ¡bajen precios, leñe! :)

M@k, el Buscaimposibles

18:40 Anotado por: Mak MAKYGREGOR en Reflexiones | Permalink | Comentarios (2) | Trackbacks (0) | Email esto | Tags: lectura | |  del.icio.us | | Digg! Digg |  Facebook

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Comentarios

A mí también me extraña lo del aviso a no ser que J... se haya liado y te vayan a regalar un número, el anterior, por duplicado...
YA hablaremos. :)

Anotado por: Txetxu | 18/03/2009

Hum, ¿qué tramas? :-))

Anotado por: M@k, el Buscaimposibles | 18/03/2009

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