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29/11/2008

Tu sonrisa y la nada

[Hacía mucho que no escribía ninguna puerilidad]

 

 

 

Hay cosas que son sin ser, que están sin estar, pero que a pesar de parecer no estar hechas con nada, resulta que requieren unos ingredientes bastante especiales pero también comunes para existir.

 

El caso más paradigmático es el de una sombra.

 

Quizás sean las cosas que más claramente vemos... que no están. Ni siquiera son "cosas". Nunca nadie oyó hablar a una sombra, ni la tocó, porque cuando acercamos la mano, la propia sombra cambia, y finalmente deducimos que lo que tocamos es algo sólido, la pared, por ejemplo.

 

Pero... ahí están, tan ubicuas como la luz, tan visibles como nuestros cuerpos. Protagonistas del juego perpetuo de los cuerpos sólidos y la energía luminosa, romántico puente entre la luz y la oscuridad. Y es que sin luz que la proyecte, no existe el concepto de sombra. Lo mismo que sin un cuerpo que tape la luz y otro que la dibuje, la sombra no existe ni en la imaginación del pintor.

 

De hecho ¿por qué no describir las sombras como seres vivos, incluso?¿Acaso no se mueven? No hay ninguna sombra real y perpetuamente quieta en todo el Universo. Seguramente haya más sombras que seres inteligentes. Sin embargo, la mala fama de la sombra está santificada por el lenguaje, quizás porque eso es lo único que le falta.

 

Pero no es la única nada llena de realidades.

 

¿Acaso podemos tocar los recuerdos, o los sueños? Los sentimos, y nos permiten ver, escuchar, incluso tocar, o al menos creer que vemos, escuchamos y tocamos. Pero ellos mismos, los sueños y los recuerdos, son inasibles; eventualmente acaban por desaparecer, sustituidos por otros, o quizás... quizás los sueños y los recuerdos son parientes lejanos de las sombras, y no hay más que un solo recuerdo, un solo sueño que cambia de forma, de color, de características a medida que le dirigimos la luz de nuestra memoria.

 

Quizás por eso, amor mío, me he sobresaltado al despertar, porque he notado cómo el sueño en que estabas se deshacía por mi cuerpo como una sombra huidiza pero benigna a la luz de tu sonrisa recordada, mientras sombra y luz, sueño y realidad, se decían adiós con la mano como aún no hemos hecho tú y yo.

 

 

 

M@k, el Buscaimosibles

00:13 Permalink | Comentarios (0) | Trackbacks (0) | Email esto | Tags: sombras, luz, sueños, cuerpos

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