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22/11/2008

Dimes y diretes, o vuelta la mula al trigo

En fin, audiencia, que lo flipo con mi patria. Somos el pueblo más estúpido de Europa.

Después de unos treinta años de democracia, de estudios científicos y libres, propios y ajenos sobre lo que ocurrió hace unos setenta años, algunos siguen tirándose los trastos a la cabeza, y queriendo arrastrarnos a todos.

Esta semana he asistido con estupor a una serie de acontecimientos que resumiré así:

- Baltasar Garzón rechaza seguir llevando él la causa abierta por los crímenes contra la Humanidad del franquismo (¿alguien los pone acaso en duda? Pues resulta que casi), y cede esa competencia a los tribunales creo que provinciales (viva mi ignorancia). Total, que delitos similares, perdón, que crímenes similares, podrían tener sentencias (que no penas, porque quien los cometiera o está muerto, o fuera de la posibilidad de ser encarcelado) muy diferentes, en función no ya de los bandos, sino de qué juez toque.

- Baltasar Garzón certifica que Franco está muerto (¡ole, let's celebrate!) y exime por tanto de responsabilidades penales ¿su cuerpo? y a no sé cuántos cargos-carguísimos del franquismo (no, Fraga parece que no está, aparte de que hay una estúpida ley que protege a los parlamentarios incluso autonómicos de la persecución directa de la Justicia).

- Leo ojiplático en Público, el diario más izquierdoso en España, las teorías que se han estado montando algunos revisionistas de la Historia sobre la Guerra Civil, que básicamente descansan en la idea de que la violencia durante los años de la II República y las manipulaciones de Stalin fueron las que obligaron a Franco a intervenir ¡para evitar una guerra civil! También más o menos las mismas personas exigen investigar crímenes ocurridos durante esa etapa de nuestra Historia, como parte ineludible del proceso de la "memoria histórica".

Y sigo ojiplático, en serio.

Veamos.

La II República fue la respuesta del pueblo español a una monarquía que ya no llenaba sus necesidades, y durante un tiempo se turnaron y alternaron gobiernos de derecha y de izquierda, todos ellos republicanos. Ningún gobernante republicano de derechas intentó devolver la monarquía a España. Así que una de las primeras cosas que no entiendo es que las derechas de hoy no critiquen que Franco suprimiera por la fuerza un sistema de gobierno otorgado por el pueblo a sus propios antecesores democráticos. O tal vez no son ésos sus antecesores.

La izquierda española de aquella época estaba imbuida de sueños, repleta de divisiones internas y movida con dinero negro "rojo" y un idealismo exaltado propio de los tiempos y de una sociedad con sólo apenas una pátina de parlamentarismo, sin cultura democrática como la conocemos ahora. Creo que son verdades históricas. Ahora bien, ni sus crímenes y delitos, ni los que en nombre de los otros hicieron otras personas durante la II República pueden considerarse como crímenes contra la Humanidad. ¿Por qué? Porque ni por un planteamiento teórico ni por su forma de gobernar se puede decir que hubiese intención de eliminar al otro bando. Los tiempos turbulentos son aprovechados por muchos para ajustarse cuentas, y hay investigaciones históricas -de García de Cortázar, un autor poco sospechoso de rojerismo, creo- que quitan sitio a las teorías actuales de que esos crímenes de unas personas contra otras puedan ponerse en pie de igualdad con los crímenes organizados desde la cúpula del gobierno franquista contra el bando perdedor, y fuera ya de la propia guerra. Nadie lamenta más que yo el anticlericalismo y los ataques salvajes contra edificios y personas religiosas. Ahora bien: ¿pueden decir el catolicismo oficial, atado con lazos podridos al franquismo, y las altas capas de la Iglesia que sus mensajes en la época fuesen de hermanamiento, y no de confrontación, de perdón y amor y no de odio?

Las investigaciones de Garzón, detalladísimas, incluyen algo que antes no había oído decir nunca, el secuestro de niños de las familias "perdedoras". Una práctica que nos recuerda a las de las dictaduras de los 70 y 80 en el Cono Sur, y que hace que se me revuelva el estómago. Que nunca nadie diga que España fue siempre un país atrasado, porque en esos años las izquierdas y su pueblo parieron la constitución más avanzada de Europa (tanto que debió de asustar a las presuntas democracias europeas como para no ayudar a ese país casi africano contra una Alemania y una Italia crecientes), mientras que las derechas ponían en práctica el embrión de ese "manual del eficiente dictador de derechas" que la C.I.A. completaría décadas más tarde para los Videla, Pinochet, etc.

Creo que Garzón había abierto la puerta de una buhardilla demasiado llena de polvo y cosas viejas pero aún en proceso de putrefacción, un sitio que había que ventilar para que todos podamos habitar esta casa común que queremos que sea España. Sin embargo, su última maniobra, destinada tal vez a que la causa no entrara en el callejón sin salida de los procedimientos judiciales, entrecierra de nuevo esa puerta, y me temo que sea una oportunidad perdida para España.

Otra cosa que no entiendo es el papel de la Fiscalía General del Estado. ¿Qué pinta en todo esto? Y sobre todo, ¿qué o quién les ha hecho actuar contra Garzón? Me niego a creer que sea sólo por celos contra el juez estrella por excelencia en España. Se podrá discutir más o menos sobre el afán de protagonismo del juez, pero esta causa tiene que seguir adelante. No podemos seguir diciendo a propios y extraños que limpien sus buhardillas cuando por el tragaluz de la nuestra siguen saliendo notas del Cara al Sol entremezcladas con los gritos de agonía de los asesinados después del 39 o los de dolor por el hambre a que Franco llevó a nuestros padres y abuelos entre el 40 y los primeros 50.

Tampoco podremos dar por cerrada la Transición, ese modelo para países que recién estrenan diversos modelos remedos de democracia, no por lo bien que vaya hoy nuestro país (que sí, que va bien, creedme, que somos mejores de como nos pintan en la Bolsa), sino por lo bien que se acallan en ella los gritos que piden justicia, mientras el franquismo no sea puesto frente a un tribunal, uno de veras, uno democrático, y juzgado como el sistema fascista que fue, con el objetivo manifiesto de eliminar a la oposición.

El Partido Popular se siente un partido "de centro reformista". Pues me temo que todo ese asunto es la piedra de toque que nos habrá de decir si este PP proviene de Franco o de los partidos de la derecha republicana, a los que también derrocó Franco.

M@k, el Buscaimposibles

21:13 Anotado en Política, Reflexiones | Permalink | Comentarios (0) | Trackbacks (0) | Email esto | Tags: españa, guerra civil, franco, baltasar garzón, justicia, injusticia, democracia

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