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01/11/2008
Crónica nocturna a mitad de camino
Insomne otra vez, hacía bastantes semanas que el trabajo duro y la comida contenida me procuraban el solaz de horas de sueño continuadas, sin interrupciones. Pero tres días de sedentarismo absoluto y comidas que voy a tener que empezar a considerar pecaminosas me han traído hasta este momento.
Quizás mejor, porque de algún modo el insomnio ayuda a que escriba este artículo resumen desde un punto de vista más crudo, menos sujeto a las defensas mentales alzadas contra el interior y el exterior por unos biorritmos en su punto.
Me despierto y acudo al móvil, que misteriosamente (y espero que no muy dolosamente para la próxima factura) parece capaz de conectarse a la nube vía GSM (señor @sebasmuriel, a ver cuándo la cobertura universal de 3G en toda España). Allí veo que la gente organizadora del III Congreso Internacional de Nuevo Periodismo ha estado trabajando hasta tarde. A ellos y a la empresa Prestomedia, muchas gracias, por su trabajo y amabilidad. Ha habido muchos fallos -los ya famosos de la conexión, realmente lamentables- pero no creo que hayan sido por un trabajo flojo o escaso.
También, y en párrafo aparte para que destaquen más, tengo que agradecer a César Calderón y Lorena Fernández que pensaran en mí para ponerme una excusa más para este viaje, que ya tardaba (y por el cable ;->).
Lo cierto es que tenía demasiadas opciones concentradas en este fin de semana. Por mi fé y por mis circunstancias recientes, no dejo de tener en la cabeza el significado religioso de estos dos días, pero soy de los esclavos del presente, de los que prefieren no estarse parados pensando en el pasado, por muy gratificante que a corto plazo pueda resultar la autocompasión. Tampoco soy un “viva-la-vida”, y por eso no ha vencido la opción más dicharachera de la celebración de cumpleaños de mis dos amigos “madrileños” Sel & Perute (neoyorquina y bilbaíno, respectivamente), que harán una comida-fiesta con otro excelente grupo de personas a la que he ido los dos años anteriores, pero que esta vez no ha podido ser. Finalmente, pues, me he quedado con la opción intermedia del deber acompañado de conocimiento, y aquí me he venido, a Cáceres, a cambio -como se empeñaba en recordarme mi amigo Rafa anoche después de la cena con el objetivo de llamarme friki- de más de mil kilómetros de carretera (aunque para mí más que los kilómetros lo elevante son las horas de viaje, que se van a acercar a las veinte en total desde el miércoles). Pero cuando hay que hacer algo, no me duelen prendas kilométricas ni monetarias.
Pero basta de preámbulos, vayamos al resumen de lo que he observado en el 50 % de congreso que he presenciado.
Dada mi bisoñez en esto de los eventos blogosféricos, sólo tengo como referencia el eFindex del año pasado, seguramente mi juicio será aún más inexacto que de costumbre, pero desde el genial viaje de ida (gracias, Txetxu) tengo la impresión creciente de que este 2008 es el año de la fragmentación tal vez definitiva de la blogosfera en grupos, lo cual no tiene que ser malo de por sí, pero no deja de ser una de las bases -para mí lamentable- de la idiosincrasia española. Lo poco que he visto del evento en sí, me lo ha confirmado. No sé cómo habrá sido la quedada twittera de esta noche, pero no he observado el dinamismo del afán por el networking que me asombró en eFindex (o que recuerdo que me asombrara, también puede ser). Seguramente el tema tan centrado de las jornadas haga que los grupos ya hechos en la “vida real” sean más difícilmente mudables.
Sobre el tema en sí, a alguien externo al periodismo como yo, me ha parecido que está llenísimo de tópicos con cada vez menos contenido real (señalaba en un tuit la “convergencia”, palabra que me tiene hartito), de polémicas absurdas a las que sólo algunas voces clarividentes oponen marcos más amplios e inclusivos -las mentes clarividentes que suelen ser las menos escuchadas en todas partes-, de un interés desmedido por las cuentas de resultados, de un divismo creciente de figuras periodísticas y de la blogosfera (divismo a veces impuesto desde fuera, pero no ostentado por el protagonista), de un interés menguante por el trabajo bien hecho, a cambio de otro creciente por enamorar a las arañas de Google, de una ceguera que no se empeñan ni mucho menos en ocultar de los dirigentes de los periódicos sobre el nuevo mundo digital que se les viene encima, y al que sólo van a saber responder a golpe de talonario, como si eso fuese a detener todas las embestidas de una juventud a la que no van a poder controlar como creen que nos controlan a los “viejunos”, de un foco excesivamente centrado en el periodismo y el blogging escritos, cuando hace ya mucho que la televisión es más “consumida” que el papel, y cuando los videoblogs no dejan de crecer y transformarse. También de una cerrazón estúpida en torno al control de los contenidos. A ese respecto, sólo un gota de esperanza, en la última presentación que vi ayer, con Carolina Grau, Gumersindo Lafuente (el único que me pareció humilde de veras), y Javier Rodríguez Zapatero entre otros, en torno a las semejanzas entre el software libre y un periodismo “distribuido” que está despegando y que acompañará sí o sí a los cambios sociales que estamos viviendo y que debemos forzar si queremos impulsar todo esto que nos ha unido -presuntamente- estos días en Cáceres y que los cambios tecnológicos que estamos viviendo no se queden e un bonito castillo de naipes en el aire.
No puedo decir que haya seguido las intervenciones con la atención que el rigor del trabajo de los ponentes merecía, y aparte de unas pocas fotos que ya he colgado y del vídeo del Príncipe que colgaré la semana que viene, Terra mediante, apenas he hecho alguna crónica. Aparte de este no encontrarme a mí mismo que ya he comentado alguna vez en este blog, la conexión -cuando funcionaba, y cuando no a través del móvil- me ha traído constantes referencias de las cosas que he dejado momentáneamente en el País Vasco, y me ha permitido mantener el contacto con amigüitos en Twitter, Facebook y Plurk. Quizás tanta conectividad no sea conveniente a fin de cuentas, y como decía Sonia Blanco ayer a cuenta de esas caídas de conexión, volvamos a creer que el estar juntos es más importante que el estar conectados.
M@k, el Buscaimposibles
*Escrito sobre las 5 de la mañana de hoy
09:28 Anotado por: Mak MAKYGREGOR en Reflexiones | Permalink | Comentarios (0) | Trackbacks (0) | Email esto
| Tags: iii congreso de nuevo periodismo, yo |
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