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04/10/2008
Series que marcan época
Uno ha pasado ya el umbral de la viejunez, y de los felices veinte ha entrado en los extraños treinta. Y por tanto se empieza a tener una cierta capacidad y tendencia de mirar hacia atrás.
Dentro de quince años, los que ahora navegan por la adolescencia tal vez ni recuerden qué invento era aquél que era lo único capaz de reunir a sus padres al cabo del día, la televisión, así que serán más difíciles reflexiones como éstas.
Los afortunados que nacimos entre el setentaymuchos y el ochentaypocos hemos vivido la auténtica era dorada de la televisión. Sólo algunas piezas del cine y las que internet logra importar de la propia televisión merecen nuestra admiración y culto como unas cuantas series especiales, míticas, extraordinarias y eficacísimas en la nunca bien ponderada tarea de elevar nuestra imaginación, alterar nuestra psique y embarcarnos en misterios inasibles. De hecho, el propio ritmo de aparición de esas series pareciera anticipar el final de la televisión como creadora de universos atractivos para el salón, acelerándose cada vez más en un "tour de force" de la imaginación de guionistas y creadores de efectos especiales que nos mantienen en ascuas durante ya toda la semana.
Quizás ahora se vean más series, y de más capítulos, con mejores tecnologías y hasta en su propio idioma original, pero estimada persona ahí delante, si has vivido la televisión de los ochenta y los noventa más o menos como yo, convendrás en que el recuerdo de las series más fantásticas de la tele tiene que comenzar con "Twin Peaks", una serie que marca una serie de hitos dentro del género fantástico en televisión: en escenarios inabarcables y a la vez en un sitio pequeño, incluso agobiante, lo rural y lo salvaje rodean un pedacito de civilización nada convencional y hasta elegida por los propios dioses o extraterrestres en medio de la cual ocurre algo nada anormal, el asesinato de una adolescente, la mítica Laura Palmer, que destapa al alma despierta de un investigador del FBI la extraordinaria trama del lugar.
Para muchos fue un gran paso de la inocencia mágica infantil a una adolescencia que no tenía por qué dejar de ser mágica tampoco. Las dos temporadas de la serie, sin embargo, nos dejaron con ganas de más.
Y tuvimos más. De nuevo investigadores del FBI, de nuevo escenarios de los Estados Unidos "profundos", el misterio de los bosques, los pueblos pequeños y cerrados, y las conspiraciones gubernamentales nos llevaban cada día que emitían "Expediente X" a nuevas cotas de imaginación, a nuevas preguntas sobre el Bien, el Mal, los OVNIs, la lealtad, la curiosidad, la ciencia y la fé. Atravesamos la década del falso fin de la Historia, del paso de la esperanza rosácea de Europa y Clinton al gris plomizo de Europa y Bush, la década de la concienciación política de esta generación, esperando un beso entre Mulder y Scully, conscientes al cabo de cierto tiempo de que estábamos ante la serie más exitosa de todos los tiempos, comparable sólo a ella "Stargate" en número de temporadas, que con ser mítica, no creo que pertenezca, como sí hacen las de este post, al Olimpo de las series fantásticas.
Los adolescentes españoles ya estábamos convertidos en futuros esclavos de los bancos, el nivel cultural había subido y cuando "Expediente X" dejó de funcionar como serie, una nueva vuelta de tuerca al misterio vino a darnos nuestra ración semanal de intriga y suspense mágicos, y lo que por las primeras escenas del primer capítulo podría haber sido una serie aburrida, conceptual o incluso telenovelesca, se convirtió en la más digna heredera de las dos anteriores, hasta el punto de que realmente, los adictos de hoy a las series de ficción estadounidenses vemos extraordinarios productos de ficción como "Héroes" o "Battlestar Galactica" como sucedáneos de la serie que realmente nos tiene robadas la atención y la capacidad de elaborar teorías: "Perdidos". Una serie que tiene marcado un punto final para dentro de dos temporadas, y que supone un antes y un después en la forma de ver televisión en España (antes, televisor y esclavitud ante las cadenas televisivas; después, ordenador y libertad de horarios gracias al altruismo de cientos de traductores por todo el mundo).
Pero como decía al comienzo, esto se ha acelerado, y el tiempo se ha comprimido, si se quiere ver así. No ha terminado aún la mecha de la imaginación de los creadores de "Lost" cuando uno de éstos ya ha lanzado la sustituta -estoy convencido- de la anterior como serie de culto de los que necesitamos ese desenfreno imaginativo "por vena" para evadirnos a los mundos que los libros ya leídos ya nos tienen vetada la entrada, y a los que medios más "fuertes" han renunciado en favor de fuegos de artificio y violencia y sexo gratuitos. ¡Y ojo! Porque esa serie sustituta sólo tiene cinco capítulos grabados hasta la fecha, y reúne, ahora en un entorno urbano pero igualmente agobiante para el individuo, muchas de las marcas características de este tipo de series: FBI, agencias gubernamentales, conspiraciones, tensión sexual entre algunos protagonistas, algo de humor -escaso pero apreciable- y dosis inacabables de misterios, aunque con la ciencia "al fondo". Hablo de "Fringe", que además añade un ingrediente esencial: una ciencia-ficción dura pero nada lejana, casi capaz de aparecérsenos en el mundo de pasado mañana, y que junto a las anteriores, estoy convencido de que bebe un poquito de la serie antecesora de todas éstas, creada por un auténtico mito todoterreno del misterio y la ilusión, "Los cuentos asombrosos" de Steven Spielberg.
Nos han marcado muchas más series, está claro, siendo el 90 % de ellas, o más, estadounidenses, y cualquier buscador aplicado a las redes sociales, los blogs y el microblogueo podría reiterarnos la importancia de dichas series en la vida en línea de media España. Las series basadas en comics, superhéroes o ciencia-ficción clásica (las de hombres y otros seres en trajes raros, empuñando armas de láser y pilotando naves en un ruidoso vacío espacial), tienen también mucha parte de culpa de la extraordinaria imaginación de esta generación, pero aún así, las series de este post serían lo más salvable de la transición del siglo XX al XXI en cultura audiovisual por calidad.
No podría haber escrito este artículo sin la inestimable colaboración de David Lynch, Chris Carter y J.J. Abrams, entre otros. Muchas gracias ;-)
M@k, el Buscaimposibles
22:39 Anotado en Reflexiones | Permalink | Comentarios (3) | Trackbacks (0) | Email esto | Tags: twin peaks, fringe, expediente x, perdidos, tv, televisión, series
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Comentarios
Me tengo que reconocer, seguidor de varias series y cierto que nos han marcado en nuestra evolución hacia persona.....
Gracias por un recordatorio o mejor dicho, un estado de conciencia de la influencia de la TV en nuestra niñez................
jlmory
Anotado por: jlmory | 04/10/2008
Así como antaño se hablaba de la banda sonora de mi vida, ahora hay que hablar de las series en el trasfondo de mi personalidad.
Como tema de mi particular interés, hiciste referencia a un fenómeno de vital trascendencia: las series de antes se producían por y para la televisión, hoy las produce la televisión, pero no llegan a nosostros sólo a través de la emisión televisiva sino que, además, se ven involucrados los nuevos medios.
Este último fenómeno marca de modo cierto una tendencia, que ya has vislumbrado, como continuidad de la evolución de las series.
Un saludo
Anotado por: gmontoya | 04/10/2008
Yo soy de Lynch y de Twin Peaks de toda la vida.
Anotado por: Noe | 05/10/2008










