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07/05/2008
Palabra clave: "emprender"
¿Sólo eres emprendedor en la Red si obtienes dinero con tu servicio, negocio, etc...?¿Qué primas más tú: la economía del dinero o la economía del enlace (linkonomics)?
Poco después de leer su artículo mi neurona se puso en funcionamiento en un camino que parece le resultaba motivador, y le lancé a Lorena el siguiente pensamiento, también en forma de doble interrogación:
¿Enlace-->cariño, linkonomics-->una economía del cariño? ¿Dinero--> emprender para, enlace--> Emprender con?
Y me comprometía a este artículo que ahora escribo.
Creo que ni Lorena ni yo nos referíamos con “enlace” simplemente al tag más famoso del HTML. Aunque precisamente vía ese tag se crean enlaces mucho más interesantes que los de las páginas web. Cuando uno marca una palabra o una frase para que le aparezca “especial” al lector, está embarcándose en una conversación a tres bandas: hablo yo, puede hablar el lector conmigo, podemos hablar la persona a la que enlazo y yo, y el lector puede también entablar conversación con aquella otra persona. Si la conversación fuese algún tipo de beneficio económico, el enlace, el tag “<a href=”...></a> (para ser gramaticalmente correctos) sería una actividad extraordinariamente rentable. Pero ni siquiera hay que acudir al romanticismo: las personas hablamos y muchas veces se emprende algún tipo de actividad que en última instancia es económica. ¿Cabría hablar entonces de alguna especie de “economía del enlace”, ya que internet favorece la comunicación y de ahí la mera actividad económica como consecuencia de aquélla? Algo así ya está definido: “linkonomics” lo han llamado los estadounidenses que saben del tema. Esta “nueva” economía no dejaría de ser un cauce más de la de toda la vida, abierto por el caudal de una humanidad que hierve en información y cada vez mayor agitación.
Ahora bien, volvamos a la situación creada por poner un simple enlace. Nuestros tres (o más) protagonistas no se conocen, o no conocen de los demás el detalle particular que lleva consigo el enlace. Se comunican vía éste, y deciden seguir conversando. Todavía no hay economía, sino socialización. Aún no hay dinero, pero se va forjando cariño. Algo similar a éste es lo que nos hace mantener conversaciones en la red que cuajan en amistad de tal o cual grado. El enlace no lleva consigo sólo información, sino también cariño, pues el enlace no es una mera cascada de capas lógicas y finalmente electrónicas en las entrañas de multitud de máquinas. Enlazar es una actividad humana, social, y por tanto capaz de transportar consigo muchas cosas que no caben en aquellas entrañas, reducidas en ese plano de la realidad a meras colaboradoras necesarias e inconscientes.
Y si aceptamos la componente “cariño” de los enlaces, llegamos, creo, a la conclusión de que la economía de los enlaces, la linkonomics, es una intermediaria entre algo que me resisto a llamar “economía del cariño” (entre otras cosas porque también se podría definir como “pagar lo que le salga a uno de dentro por un producto o servicio en función de la identificación personal que uno tenga con esa mercancía o su creador"), y la economía dura de toda la vida. Pero también llegamos, creo de nuevo, a otra conclusión: antes de desembocar en el mar económico aquella economía del cariño o del enlace recorre mucho territorio y tiene infinidad de recodos que van enriqueciendo de nutrientes su caudal humano.
Antes de llegar a ese océano de monedas, billetes y dinero electrónico, las aguas de la economía del enlace arrastran con su atractivo a multitud de individuos (pero no a “multitudes”, que estamos en un sistema liberal e individualista). Individuos que saben dónde desemboca su barca, aunque no cuándo, pero a los que hay algo que les atrae por encima de lo que les podría echar atrás. Son los ejemplares actuales de la raza humana de los batidores, exploradores y conquistadores de la Antigüedad. Hoy día se llaman “emprendedores”. Y aquí llega la gran duda de Lorena, y también en cierto modo mía. ¿Sólo es emprendedor en la red de redes quien busca el dinero, esa desembocadura de la que hablábamos unas líneas más arriba? ¿Es menos emprendedor el que disfruta de los recodos del camino enriqueciendo las aguas que arrastran al resto a una desembocadura en forma de delta rico y fructífero? ¿No sería esa desembocadura un acantilado afilado y altísimo del que sólo los emprendedores con habilidad para el vuelo podrían salir “vivos” si las aguas de la red no tuvieran ese “plancton” social que crean esas personas, quizás los representantes actuales de los primeros agricultores de la Prehistoria, que emprenden una acción, una forma de vida, unos valores por el precio y por el premio de una idea?
Creo que no, y más desde la máxima de que todo ser humano es un emprendedor de algún modo en algún momento de su vida.
Pero creo también que esos dos modos de emprender (el del conquistador del territorio antes baldío del que sólo él conoce las verdaderas riquezas potenciales, y el del “sembrador” que elabora o colabora en algún tipo de proyecto en la red colocando semillas de valores humanistas -a los que algún emprendedor posterior llegará tal vez justo antes de que esas semillas salgan a la luz) se diferencian en algo más que el objetivo de sus protagonistas. Se diferencian en el modus operandi de éstos.
El emprendedor típico comienza su empresa para algo, concretamente para ganar dinero explotando sus habilidades, conocimientos y previsión de negocio propios. Podrá ayudarse de otros iguales, de las subvenciones estatales o incluso de la suerte, pero al fin y a la postre puede que divida la responsabilidad de sus éxitos, pero seguro que en su fuero interno se reconocerá casi único causante de sus fracasos. Lo veo como una figura solitaria. Es el capitán de navío, el jefe en tiempos de crisis, y de cualquier modo, aunque tenga colaboradores y accionistas a su mismo nivel, su empresa será una barca única y solitaria en medio del río de internet, camino bien de un delta -el éxito- bien de un desfiladero cantábrico -una de las muchas especies de fracaso. Siempre en busca de un objetivo: ese emprendedor emprende “para”.
Por contra, el otro tipo de emprendedor, al que llamaré “social”, no suele tener una flecha tirando de él por un derrotero meridianamente claro y puntual. Su barca es una batea, que se mece con el oleaje y va, o no, donde cree el pescador que le conviene o no. Este emprendedor lanza sus redes, cultiva su entorno con su proyecto, su empresa humana, y lo hace tejiendo a su alrededor las redes necesarias, con otros como él, con amigos, con gente que pasa cerca y le encanta el proyecto. Cuando las aguas del turbulento río de internet se encuentran con proyectos de ese tipo se enriquecen, adquieren los nutrientes de libertad, democracia, comunicación, accesibilidad y verdad, y amansan su ritmo a la vez que fertilizan las orillas del delta por el que empiezan a navegar emprendedores de los del párrafo anterior. Siempre en busca enlazar con otras personas: ese emprendedor emprende “con”.
El primer emprendedor realiza (o lo intenta) toda la ruta desde la economía del enlace hasta la economía a secas. El segundo explora la economía del cariño desde la riqueza del enlace.
¿Es menos arriesgado o dedicado este emprendizaje que el anterior? ¿Menos enriquecedor? ¿Están reñidos? Mi respuesta a todo es que “no”. Pero eso tal vez sea motivo para otro artículo una década de éstas. O para el debate de Candelaria. ¡Quién estuviera! (Mucho cuidado Lore con el gofio, que te conocemos ;->).
M@k, el Buscaimposibles
00:35 Anotado en Reflexiones | Permalink | Comentarios (7) | Trackbacks (0) | Enviar a Email | Tags: emprender, dinero, sociedad, internet, redes, Loretahur
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Comentarios
Sólo me queda hacer: plas, plas, plas (por si aún no se sabe lo que estoy haciendo... aplausos).
Espero que me permita hacer referencia a su reflexión en una transparencia. Por supuesto, con enlace a su persona ;-)
Anotado por: loretahur | 07/05/2008
Le dejo hacer lo que quiera, señorita, con el post, con mi persona y con.... esto, perdón, que sí, que pongas los enlaces y párrafos que quieras ;-).
Me alegra que te haya gustado. Es un honor.
Anotado por: M@k, el Buscaimposibles | 07/05/2008
Me gustó el post. Buena comparación.
Anotado por: ganar dinero | 07/05/2008
La verda es que tienes mucha razón en todo lo que dices, sobre todo cuando comienzas un proyecto con mucha ilusión y quieres hacer partícipes de el a conocidos. Ahí estás socializando y la economía del enlace se convierte en la economía del cariño. El único trasfondo que buscas con el enlace es hacer saber a tus allegados que también estas ahí. Pero llega un momento en el que sin querelo, la economía del enlace se convierte en economía pura y dura.
más enlaces -> más repercusión -> mejor posicionamiento -> mayor posibilidad de tener ingresos por publicidad (lease adSense, zync, banners).
Independientemente de la razón del enlace.
¿Qué me dices del anchor text y url del enlace anterior?¿y de su comentario?
¿Sería ético discriminar enlaces tanto entrantes (muy dificil) como salientes (no follow)?
Anotado por: sagudino | 08/05/2008
Gracias por comentar, Sagudino.
En esa cadena que propones falta el eslabon final, y es que esa posibilidad de obtener ingresos por publicidad, en mi opinión a) no siempre se hace realidad, b) si se da, esos ingresos son más bien magros, y c) no creo que haya muchos proyectos ni empresas en la red que basen sus cuentas exclusivamente en la publicidad.
Sobre el enlace del comentario anterior... la verdad es que no tengo opinión. Supongo que será de alguien con la idea de extraer dinero de internet de esa forma. Personalmente no me refería a ese tipo de proyectos en el post.
¿A qué te refieres con "discriminar enlaces tanto entrantes (muy dificil) como salientes (no follow)"? No te entiendo.
Anotado por: M@k, el Buscaimposibles | 08/05/2008
En casi todas las ocasionesn los ingresos por publicidad en pequeños proyectos sirven única y exclusivamente para cubrir gastos, y a veces ni eso. La cuestión es reconocer quien busca ingresos y quien lo hace por afición y proporcionar un servicio a la comunidad. En mi opiniión el primer caso es el más económico, tanto por la economía del enlace como la economía en sí. Un servicio bueno y bien planteado, puede llegar a generar ingresos por sí mismo, sin necesidad de buscarlos.
En cuanto al tema de la discriminación va en relación al comentario anterior. Creo que el comentario no aporta nada, sin embargo, está consiguiendo, poco a poco, posicionar la página que enlaza para la búsqueda "ganar dinero". No digo que lo consiga exclusivamente con el comentario en tu blog, pero poco a poco se hace el camino.
Hoy en día en el negocio de la red, si no estás en google no existes. Tu blog no tiene ningún fin económico (eso parece) aunque con buenos contenidos puedes lograrlos, o incluso puedes crear relaciones que te reporten unos ingresos. Sin embargo con ese comentario, que repito, en mi opinión no aporta nada, el autor consigue posicionamiento para su propio beneficio, ya que es lo que busca con la página enlazada. ¿Debería un comentario ganarse el enlace con su opinión? ¿Deberíamos discriminar los enlaces que nos llegán?. A eso es a lo que me refiero.
En mi opinión,y no en un blog personal como puede ser ese, no sería ético hacerlo, pero para un emprendedor que le han llegado beneficios económicos, buscados o no, ¿debería hacerlo?
"Quién algo quiere, algo le cuesta"
PD: estoy escribiendo más aquí que en mi blog. Al final tendré que pegar estos comentarios para mi post sobre el tema.
Anotado por: sagudino | 09/05/2008
A tu PD: Hazlo, Lorena te lo agradecerá ;-), y además tienes ideas interesantes.
Veamos: aunque ese enlace a esa web no lleve "nofollow", ¿tú crees que le va a reportar algún avance en el escalafón de Google? Ten en cuenta que el empuje que le da una página web a un enlace se divide de alguna gugolmágica forma por el número de enlaces, y el enlace en cuestión sólo aparece en la plantilla del permalink... Vale, sí: técnicamente es spam, pero ¿y si esa persona realmente me lee? Yo eso no lo puedo saber de buenas a primeras, así que si el comentario no está en cirílico, chino o inglés, no contiene una retahíla de medicamentos ni es injurioso, mi política es dejarlo. ¿Pasaría lo mismo si esta página tuviese como fin pagarme la vida? Pues... qué sé yo, aunque con lo pasota que soy, intuyo que sí.
Sobre la primera parte de tu comentario, no sé si soy capaz de entrar a valorar cuál de esos dos tipos de emprendizajes que estamos de acuerdo en "ver" es más "económico", palabra que entiendo como "perteneciente o relacionado con la economía". Si te refieres a cuáles generan más valor, sinceramente no lo sé, porque tengo claro que el dinero no es el único valor, tal vez ni siquiera económico. Como digo en el post, son formas de emprender complementarias. Por poner un ejemplo: Blogspot nace como empresa, a ganar dinero; Google la compra, a ganar dinero, y se generalizan los blogs. Pero alguien ve que se generalizan... en los grandes idiomas, y se dice que sería algo valioso una plataforma para todo el planeta, independientemente del idioma: y nace Nireblog. Segundo tipo de proyecto. ¿Y si ahora alguien lograse montar un proyecto "de los de ganar dinero" basándose en Nireblog? Pues me atrevo a decir que a David y Lorena no les parecería mal (y personalmente creo que sería algo interesante de cara a que puedan cubrir gastos y ampliaciones más fácilmente).
Hala, a escribir ;-), que mañana se nos va la niña a Canarias y que no le falte ninguna de nuestras ideas.
Anotado por: M@k, el Buscaimposibles | 09/05/2008










