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07/05/2008
Calentando la previa
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21:22 Anotado en Web | Permalink | Comentarios (0) | Trackbacks (0) | Enviar a Email | Tags: Real Madrid
Leve crítica a Euskara21
Al fin han publicado la nota que les envié, una "aportación extensa". Bueno, quizás hasta no habrán tardado nada, pero es que las aportaciones extensas están escondidísimas, y para colmo, ¡no resultan comentables! Es decir, las aportaciones que más cuestan, en tiempo, elaboración y esfuerzo, no sólo son difíciles de encontrar, sino que además quien las encuentra no puede decirles nada, ni "qué bien lo has hecho, gracias", ni "eres un cavernícola, vuelve a la escuela que no sabes ni argumentar", algo que sí ocurre con las "aportaciones breves". Me parece un fallo grave de concepto, no ya de lo que es "algo 2.0", que como le dije a Iñaki, esto no me lo parece en absoluto, sino de lo que espera una persona que se tira x minutos meditando, redactando y presuntamente hasta corrigiendo y reeditando para enviar algo a publicar en un sitio donde en ningún momento parece de primeras que te lo vayan a publicar en una "separata"...
Bueno, para sacar brevemente a la luz lo que está llegando en esas aportaciones largas, aquí os dejo los enlaces para quien quiera echarles un vistazo:
- "Una aportación desde la escuela", de R. Arana (en bilingüe además).
- "La Ertzaintza y el euskera", por un ertzaina.
- "Consejo asesor", de L. Velasco.
Y la mía, que de todos modos la podeis leer en este mismo blog (de hecho en su página el "layout" se come la última línea...).
Como supongo que seguirán publicándose estas aportaciones largas ahí, os dejo el link.
Voy a ver si hago presión al respecto en una aportación breve...
M@k, el Buscaimposibles
[Actualización: Impresionante dedicación - al fin algo "2.0"-, porque creo que menos de dos horas después de dejar mi comentario en el foro -y fijaros qué horas-, me han respondido al correo electrónico: básicamente la portada es para aportaciones directamente relacionadas con el euskera, y anotaciones sobre el funcionamiento del sitio deben canalizarse a través de un enlace de "Contacto", así que esa aportación mía no será publicada, aunque sí considerada Política discutible, pero asumible. Gracias].
21:00 Anotado en Web | Permalink | Comentarios (3) | Trackbacks (0) | Enviar a Email | Tags: euskara21
Una explicación de "lo 2.0"
En "Sueños de la Razón" tenían este vídeo, y me ha gustado tanto, que os lo traigo también aquí (la versión con subtítulos además, que el día ya decae y todos tenemos menos fuerzas). Disfrutad.
(Últimamente soy un auténtico ladrón de vídeos...).
M@k, el Bsucaimposibles
20:30 Anotado en Web | Permalink | Comentarios (0) | Trackbacks (0) | Enviar a Email | Tags: web 2.0
Mi cumple es el 24 de septiembre
Y de regalo quiero esto:
Luego no digais que no sabíais qué regalarme ;->>>>>>
(Visto en el blog de Jean Bedel, adonde llego desde el de May - a ellos las culpas de esta revelación cósmica).
M@k, el Buscaimposibles
12:00 Anotado en Personal e intransferible | Permalink | Comentarios (7) | Trackbacks (0) | Enviar a Email | Tags: regalo, yo, r2d2, proyector, gadget
Palabra clave: "emprender"
¿Sólo eres emprendedor en la Red si obtienes dinero con tu servicio, negocio, etc...?¿Qué primas más tú: la economía del dinero o la economía del enlace (linkonomics)?
Poco después de leer su artículo mi neurona se puso en funcionamiento en un camino que parece le resultaba motivador, y le lancé a Lorena el siguiente pensamiento, también en forma de doble interrogación:
¿Enlace-->cariño, linkonomics-->una economía del cariño? ¿Dinero--> emprender para, enlace--> Emprender con?
Y me comprometía a este artículo que ahora escribo.
Creo que ni Lorena ni yo nos referíamos con “enlace” simplemente al tag más famoso del HTML. Aunque precisamente vía ese tag se crean enlaces mucho más interesantes que los de las páginas web. Cuando uno marca una palabra o una frase para que le aparezca “especial” al lector, está embarcándose en una conversación a tres bandas: hablo yo, puede hablar el lector conmigo, podemos hablar la persona a la que enlazo y yo, y el lector puede también entablar conversación con aquella otra persona. Si la conversación fuese algún tipo de beneficio económico, el enlace, el tag “<a href=”...></a> (para ser gramaticalmente correctos) sería una actividad extraordinariamente rentable. Pero ni siquiera hay que acudir al romanticismo: las personas hablamos y muchas veces se emprende algún tipo de actividad que en última instancia es económica. ¿Cabría hablar entonces de alguna especie de “economía del enlace”, ya que internet favorece la comunicación y de ahí la mera actividad económica como consecuencia de aquélla? Algo así ya está definido: “linkonomics” lo han llamado los estadounidenses que saben del tema. Esta “nueva” economía no dejaría de ser un cauce más de la de toda la vida, abierto por el caudal de una humanidad que hierve en información y cada vez mayor agitación.
Ahora bien, volvamos a la situación creada por poner un simple enlace. Nuestros tres (o más) protagonistas no se conocen, o no conocen de los demás el detalle particular que lleva consigo el enlace. Se comunican vía éste, y deciden seguir conversando. Todavía no hay economía, sino socialización. Aún no hay dinero, pero se va forjando cariño. Algo similar a éste es lo que nos hace mantener conversaciones en la red que cuajan en amistad de tal o cual grado. El enlace no lleva consigo sólo información, sino también cariño, pues el enlace no es una mera cascada de capas lógicas y finalmente electrónicas en las entrañas de multitud de máquinas. Enlazar es una actividad humana, social, y por tanto capaz de transportar consigo muchas cosas que no caben en aquellas entrañas, reducidas en ese plano de la realidad a meras colaboradoras necesarias e inconscientes.
Y si aceptamos la componente “cariño” de los enlaces, llegamos, creo, a la conclusión de que la economía de los enlaces, la linkonomics, es una intermediaria entre algo que me resisto a llamar “economía del cariño” (entre otras cosas porque también se podría definir como “pagar lo que le salga a uno de dentro por un producto o servicio en función de la identificación personal que uno tenga con esa mercancía o su creador"), y la economía dura de toda la vida. Pero también llegamos, creo de nuevo, a otra conclusión: antes de desembocar en el mar económico aquella economía del cariño o del enlace recorre mucho territorio y tiene infinidad de recodos que van enriqueciendo de nutrientes su caudal humano.
Antes de llegar a ese océano de monedas, billetes y dinero electrónico, las aguas de la economía del enlace arrastran con su atractivo a multitud de individuos (pero no a “multitudes”, que estamos en un sistema liberal e individualista). Individuos que saben dónde desemboca su barca, aunque no cuándo, pero a los que hay algo que les atrae por encima de lo que les podría echar atrás. Son los ejemplares actuales de la raza humana de los batidores, exploradores y conquistadores de la Antigüedad. Hoy día se llaman “emprendedores”. Y aquí llega la gran duda de Lorena, y también en cierto modo mía. ¿Sólo es emprendedor en la red de redes quien busca el dinero, esa desembocadura de la que hablábamos unas líneas más arriba? ¿Es menos emprendedor el que disfruta de los recodos del camino enriqueciendo las aguas que arrastran al resto a una desembocadura en forma de delta rico y fructífero? ¿No sería esa desembocadura un acantilado afilado y altísimo del que sólo los emprendedores con habilidad para el vuelo podrían salir “vivos” si las aguas de la red no tuvieran ese “plancton” social que crean esas personas, quizás los representantes actuales de los primeros agricultores de la Prehistoria, que emprenden una acción, una forma de vida, unos valores por el precio y por el premio de una idea?
Creo que no, y más desde la máxima de que todo ser humano es un emprendedor de algún modo en algún momento de su vida.
Pero creo también que esos dos modos de emprender (el del conquistador del territorio antes baldío del que sólo él conoce las verdaderas riquezas potenciales, y el del “sembrador” que elabora o colabora en algún tipo de proyecto en la red colocando semillas de valores humanistas -a los que algún emprendedor posterior llegará tal vez justo antes de que esas semillas salgan a la luz) se diferencian en algo más que el objetivo de sus protagonistas. Se diferencian en el modus operandi de éstos.
El emprendedor típico comienza su empresa para algo, concretamente para ganar dinero explotando sus habilidades, conocimientos y previsión de negocio propios. Podrá ayudarse de otros iguales, de las subvenciones estatales o incluso de la suerte, pero al fin y a la postre puede que divida la responsabilidad de sus éxitos, pero seguro que en su fuero interno se reconocerá casi único causante de sus fracasos. Lo veo como una figura solitaria. Es el capitán de navío, el jefe en tiempos de crisis, y de cualquier modo, aunque tenga colaboradores y accionistas a su mismo nivel, su empresa será una barca única y solitaria en medio del río de internet, camino bien de un delta -el éxito- bien de un desfiladero cantábrico -una de las muchas especies de fracaso. Siempre en busca de un objetivo: ese emprendedor emprende “para”.
Por contra, el otro tipo de emprendedor, al que llamaré “social”, no suele tener una flecha tirando de él por un derrotero meridianamente claro y puntual. Su barca es una batea, que se mece con el oleaje y va, o no, donde cree el pescador que le conviene o no. Este emprendedor lanza sus redes, cultiva su entorno con su proyecto, su empresa humana, y lo hace tejiendo a su alrededor las redes necesarias, con otros como él, con amigos, con gente que pasa cerca y le encanta el proyecto. Cuando las aguas del turbulento río de internet se encuentran con proyectos de ese tipo se enriquecen, adquieren los nutrientes de libertad, democracia, comunicación, accesibilidad y verdad, y amansan su ritmo a la vez que fertilizan las orillas del delta por el que empiezan a navegar emprendedores de los del párrafo anterior. Siempre en busca enlazar con otras personas: ese emprendedor emprende “con”.
El primer emprendedor realiza (o lo intenta) toda la ruta desde la economía del enlace hasta la economía a secas. El segundo explora la economía del cariño desde la riqueza del enlace.
¿Es menos arriesgado o dedicado este emprendizaje que el anterior? ¿Menos enriquecedor? ¿Están reñidos? Mi respuesta a todo es que “no”. Pero eso tal vez sea motivo para otro artículo una década de éstas. O para el debate de Candelaria. ¡Quién estuviera! (Mucho cuidado Lore con el gofio, que te conocemos ;->).
M@k, el Buscaimposibles
00:35 Anotado en Reflexiones | Permalink | Comentarios (7) | Trackbacks (0) | Enviar a Email | Tags: emprender, dinero, sociedad, internet, redes, Loretahur










