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10/04/2008
Deporte y política, olimpismo y China
El negocio olímpico no le está saliendo redondo a China. Por ahora, porque lógicamente los Juegos se van a celebrar y todos sabemos qe estas cosas traen dinero consigo. Sin embargo, hay algunas preguntas de respuesta incómoda o inexistente que están practicando todos los que se manifiestan al paso de la llama olímpica por los suelos de las democracias liberales occidentales cuyo sistema económico está adoptando el gigante chino después de décadas, y que dichas sociedades no están sabiendo responder, por encima del simbolismo hueco de la ausencia de tal o cual líder de la ceremonia de apertura.
La principal de esas preguntas es si puede estar el deporte por encima de los derechos humanos en particular y de la política en general. Que nadie se lleve a engaño: por muy aficionados ("amateurs") que puedan parecer o incluso ser muchos de los deportistas que acudirán a China este verano, el deporte es un negocio más, y cuando se disfraza de "olimpismo", un negocio sucio, pues se reviste de algo aparentemente blanco e inmaculado como los valores del Barón de Cubertin. Y para ser más fuerte y llegar más alto y más lejos el individuo se tiene que entrenar y esforzar, pero la comunidad no tiene por qué ser democrática. China lo está demostrando sobradamente los últimos diez años, y seguirá haciéndolo ahora que después del comunismo ha descubierto el otro "ismo" que mejor lava los cerebros modernos: el nacionalismo.
Y si todos los países y empresas suspiran por entrar en los mercados chinos y una vez allí son capaces de lo que sea por permanecer (visto además que "aquí en Occidente" realmente no hemos reaccionado ante ello), ¿qué puede hacernos pensar que la empresa olímpica es distinta?
China no ha devenido dictadura los últimos años, sino que cuando se le concedió la organización de unos Juegos más que depauperados de su sentido original, llevaba ya a sus espaldas muchas décadas de represión. Se sabía perfectamente lo que se hacía, y Tíbet lleva en manos chinas varios siglos.
¿Qué hacer? Pues en un mundo perfecto los Juegos se celebrarían siempre en países democráticos, pero este mundo no lo es. Sabemos que en China no hay apenas ninguna de las libertades individuales y colectivas de que gozamos nosotros (éstos serán las primeras Olimpíadas netamente cibernéticas, ¿veremos lo estrambótico de la censura china? o la persiana se levantará mínimamente para los extranjeros, al modo cubano hasta hace poco?). Sabemos, o intuímos, que en Tíbet puede haber ocurrido algo grave, con monjes tan budistas y tan militantes como los de Burma, a los que se hizo sin embargo más caso, pese a ser China la potencia que mantiene a la junta militar birmana. La respuesta lógica sería boicotear esa farsa que van a ser los Juegos del 2008.
¿Que eso va en contra e muchísimos intereses económicos? Pues claro. ¿Va a llevar apertura el olimpismo a China? Iluso quien lo crea: el olimpismo, hoy en día, no es más que una corriente financiera más, que va a tocar con su varita mágica a un país que se desarrolla increíblemente en lo material sin apenas libertades. Más dinero. Más madera.
Pero así funciona el mundo: se hace y se deja de hacer lo que quiere el Gran Capital, no el pueblo.
Por cierto, la excusa de que los deportistas no tienen la culpa: claro que no, ¿pero acaso van a participar con banderas de Tíbet, vestidos de naranja o cederán trofeos a las causas perdidas de antemano en China? ¿Es más importante su lucimiento personal que los derechos humanos en China?
Pensemos un momento: ¿se podrían celebrar estos juegos en Cuba?
M@k, el Buscaimposibles
20:55 Anotado en Reflexiones | Permalink | Comentarios (5) | Trackbacks (0) | Enviar a Email | Tags: China, Juegos Olímpicos, olimpismo, derechos humanos, dinero, Tíbet, Occidente
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Comentarios
Veamos... ¿Juegos Olímpicos posibles en Cuba?
Según.
En la República de Cuba (casi toda la isla) es posible que sí. Con limitaciones, claro, como en China o Corea del Sur, EEUU, Australia o España. Democracias perfectas no conozco. Imperfectas, todas. La percepción de lejanía o cercanía de cada realidad respecto al modelo es discutible, creo yo.
En algunas partes de Cuba, como Guantánamo, no creo. A no ser que los atletas vistieran monos naranjas y pudieran competir con sus capacidades sensoriales limitadas.
Anotado por: fernando mh | 12/04/2008
Hola Fernando, gracias por tus comentarios. Me refería no a la capacidad cubana de organizar unos JJ. OO., sino a la posibilidad de que el COI se lo hubiese encargado a La Habana en lugar de a Pekín. Son los países comunistas más señeros que quedan, dictaduras ambas según muchos, con libertades de sus ciudadanos parecidas, pero con la enorme diferencia del mercado potencial chino. Ésa hipocresía es parte de lo que no me gusta en todo este asunto.
Cuando has mencionado Guantánamo, me he acordado de la campaña por el color naranja para recordar Tíbet; los colores no representan sólo lo que nos gustaría...
Anotado por: M@k, el Buscaimposibles | 13/04/2008
Mak! y si lo pones en Planisferio? qué te parece? Ojalá digas que sí, un abrazo fuerte!
Anotado por: marta salazar | 15/04/2008
No sé yo, Marta ;->>
Cuando salga de trabajar, ¿vale?
Anotado por: M@k, el Buscaimposibles | 15/04/2008
sería fantástico! no te olvides de colocar un link a tu blog cuando lo hagas. Un abrazo!
Anotado por: marta salazar | 15/04/2008










