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07/12/2007

Un poemucho, no leais

Algo más de una hora,

algo menos de un metro

hasta el borde de tus pestañas,

al borde del Valhalla.

 

Un Edén tan cerca,

el Paraíso en tus iris,

la de un ángel es tu voz,

embelesado mortal yo... 

 

Mas al final

como siempre,

al separarnos hierve mi razón,

se hiela mi corazón

 

y aún ahora

el sopor invade mis miembros,

en mis ojos tú sigues,

y en mis oídos tu voz persiste.

 

Sé que sólo

eres un sueño,

pero no te puedo prohibir

como mi dueña vivir.

 

¿Cuándo me cansaré

de no ser

tu sueño,

y por fin seré mi propio dueño?

18:11 Anotado en Personal e intransferible | Permalink | Comentarios (0) | Enviar a Email