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06/12/2007
País/es
Durante los últimos meses, y con desenlace cuasi-final ayer, se ha venido viviendo un cierto "culebrón" acerca del Impuesto de Sociedades de las empresas vascas a partir de este año, o más concretamente, de las empresas según la provincia en que desarrollen su actividad.
Resumiendo mucho y espero que equivocándome lo menos posible, en Vizcaya y Álava (ahí no sé si antes o después de las elecciones forales), se había decidido bajar al 28 % el tipo impositivo para las empresas (24 % si se es PYME). En Guipúzcoa, sin embargo, el partido ganador de aquellas elecciones (PSE) y uno de los del tripartito (EA) habían dicho que una bajada así era demasiado neoliberal, y que se quedaban en el 30 %. Un 2 %, de nada...
Antes de pretender entender nada, algunas realidades: PNV, EB y EA gobiernan en Ajuria Enea; en Guipúzcoa PNV y EA (creo que sin EB), y como ya he dicho, el PSE fue el partido más votado en mi provincia. Y lo ya ocurrido: ayer, el PNV se saltó su propio acuerdo de gobierno con EA, y votó en contra del 30 % propuesto por EA junto al PSE. Le acompañaron un lógico PP (ambos partidos son el brazo político de las empresas, que en su afán de lucro es normal que quieran pagar lo menos posible), y EB y Aralar. ¿Quiénes? ¿Los de la izquierda democrática más extrema? ¿Los que no reeditaron el tripartito en Guipúzcoa, como EB? Sí, sí, ésos. Intuyo que EB y Aralar van a hacer todo lo posible para estar junto al PNV (¿y EA?) en futuros tripartitos, si no, no lo entiendo (porque no hay error en el artículo enlazado antes, ¿verdad?)...
No sé exactamente cómo queda lo de ese impuesto, pero parece que el Diputado Foral (no sé si es ése el nombre del cargo, el que ordena y manda, vamos), Olano, va a imponer por decreto el mismo tipo que tienen las otras dos provincias.
¿Conclusiones? Bueno, algo que ya sabíamos, que los partidos políticos vascos: a) no se casan con nadie, b) follan a sus votantes como ninguno, y c) se acuestan con todo el que se ofrezca. ¿Que soy chusco y mal hablado? Sí, estoy enfadado, porque luego esos mismos partidos políticos hablan de transversalidad, de respetar sus programas e idearios y no sé cuántas zarandajas más, cuando el único verdaderamente fiel a lo que dice -bueno, más fiel a las empresas que a sus compañeros de gobierno- es el neoliberal PNV (también el PSE va por ahí apoyando presupuestos generales ajenos, que aquí hay para todos).
También se puede concluir lo siguiente: la democracia y las elecciones son el papel con el que se limpian el culo los partidos políticos, pues si algo no sale como el que manda quiere, decretazo que te crió, y se acabó. O que la descentralización (alias o eufemismo para hablar de quién controla y finalmente se lleva los dineros de todos) sólo se nombra cuando a uno le sale de los cojones, o sea, cuando le conviene a sus bolsillos. ¿No es la descentralización y el autogobierno lo que impulsaron País Vasco y Cataluña, y aprovecharon fieramente después el resto de comunidades autónomas para ir dejando vacío de significado al estado global al que pertenecemos todos los españoles? Pues bien, más abajo que ellas -las CC.AA.- no hay autogobierno ni huevos en vinagre.
Sin embargo, y por debajo o por encima, según se mire, de todo esto, que no deja de ser otra cosa que el asqueroso campo de juego de la partitocracia que nos asola, hay un concepto que se asoma amenazante, por su indefinición: ¿qué modelo de país querríamos los vascos sin España?
Es lo que se esconde realmente tras el palabrejo de la "armonización fiscal". El País Vasco se ha construido, desde la primera fiebre de Sabino Arana, negando a España, asumiendo que lo vasco es diferente y hasta contrario de lo español, y presuponiendo por tanto que pese a la variedad de costumbres, realidades, biotopos, gentes, orígenes, bioclimas, barrios, campos y dialectos, sólo hay LO vasco, algo único e indivisible. O quizás ni siquiera se "piensa" eso: es algo que se asume, algo tan natural como la gravedad o la conservación de la energía.
Por supuesto es algo erróneo, y cada vez lo será más, a medida que aumente la variedad entre los vascos (dejando aparte los sueños genocidas de Batasuna). Y el camino ya está andado: si durante 30 años y acumulando hemos lanzado a los cuatro vientos y cada vez que había un micrófono de por medio que el centralismo y el "porque sí" son malos, ¿CON QUÉ PU(ÑE)T(ER)A LEGITIMIDAD VAMOS A DECIRLE A NUESTRAS UNIDADES POLÍTICAS COMPONENTES QUE "EUSKADI" TIENE POR CAPITAL VITORIA Y ES INDIVISIBLE POR LA MISMÍSIMA GRACIA DE DIOS?
Pero es que esa "Euskadi, una, grande y libre" ya es un modelo de estado, algo que nadie, sin embargo, trata cuando nos quieren vender las bondades de la independencia. Bueno, es que hasta con Batasuna estaríamos más seguros de lo que nos esperaba: dictadura del proletariado. Pero con el resto de partidos nacionalistas, nada, el limbo. Hasta los carlistas podrían reaparecer si les diese la gana.
Debo reconocer que no sigo el día a día de los partidos políticos, sino más bien el de blogueros que pertenecen a partidos políticos, y a los que he llegado por motivos bien distintos y mucho más agradables que la política. Al único al que he leído reflexionar o al menos mencionar -si le he entendido bien- esa oscura viga maestra inconclusa del proyecto vasquista es a Erikenea.
Incluso se puede subir un nivel metafísico más, aprovechando el título del post de Ricardo: ¿lo que más define a un país es el Impuesto de Sociedades de sus empresas? O como le preguntaba el otro día a Cataluña, obviamente sin respuesta: ¿queremos ser vistos como meros bancos/empresas, o como comunidades de seres humanos?
Perdón por el lenguaje, pero necesitaba desahogarme.
M@k, el Buscaimposibles
14:57 Anotado en Política | Permalink | Comentarios (0) | Trackbacks (0) | Enviar a Email | Tags: País Vasco, partidos políticos, empresas, fiscalidad, nacionalismo, partitocracia
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