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27/04/2007
Libro: "Mundo anillo", de Larry Niven
Ha querido el azar que terminase de leer esta obra de ciencia-ficción la misma semana que la Humanidad encuentra el primer planeta exterior al Sistema Solar pero dentro de la franja de espacio que rodea a toda estrella y en la cual el agua puede permanecer en estado líquido. Y precisamente de nuevos astros, de nuevos hábitats para la vida inteligente, y del azar, trata este libro.
Aunque también podría ser una clara apología de la xenofilia, de la cooperación entre rivales, del pacifismo frente a la pelea constante. Recapitulemos.
En un distante futuro la Humanidad ha ocupado todo el planeta Tierra y varias colonias, y posee mecanismos para desplazarse más deprisa que la luz (como es ciencia-ficción, y en un libro no es posible escuhar sonido de motores desde fuera de las naves espaciales, se lo perdonamos al autor): También ha entrado en contacto con al menos otras tres especies inteligentes, aunque no se desvea hasta qué punto eso ha sido así más que muy avanzado el libro. Dos de esas especies son los "kzinti" (singular, kzin), enormes y muy agresivas masas de músculo de tres metros de altura y depredadores natos, y los "titerotes", herbívoros gregarios y tan pacifistas que parecen cobardes, con una inteligencia muy, pero que muy desarrollada.
Estos últimos han descubierto que se ha producido un cataclismo en el núcleo galáctico, que alcanzará la Tierra y sus propios planetas en unos veinte mil años. De precavidos que son, ya están emigrando hacia las Nubes de Magallanes, pero hete aquí que en sus investigaciones y vagabundeos galácticos han encontrado un mundo singular. Y singulares son sus motivos para formar una tripulación de cuatro seres que vaya a explorarlo en la nave más avanzada de la Galaxia: dos humanos, Luis Wu, de doscientos años de edad y el cuerpo de un hombre de treinta (los humanos hemos descubierto una forma de ambrosía en esta novela) y Teela Brown, una mujer con suerte (y hasta aqui puedo leer), el titerote Nessus (nombre abreviado, lógicamente) y el kzin Interlocutor de Mundos, diplomático de profesión.
Cada uno reúne peculiaridades entre sus congéneres: así, Nessus está completamente loco pues acepta viajar en naves espaciales, e Interlocutor es capaz de frenar sus impulsos asesinos y carnívoros contra todo humano o titerote que se le oponga, por lo demás naturales entre su especie, que ha resultado perdedora de varias guerras contra los humanos). Luis Wu no padece esa perniciosa enfermedad humana llamada xenofobia, y de Teela no diré nada, salvo que es la clave. Cada uno tiene, pues, capacidades únicas que poner al servicio del grupo, que al cooperar y ayudarse entre sí, vivirá y saldrá con éxito de excitantes aventuras, inlcuyendo la del autoconocimiento.
Pero lo más impresionante es dónde se dan esas andanzas. Sólo daré una pista: el título del libro no se refiere a un planeta. Mi recomendación sobre este libro es, lógicamente, ¡léelo si te gusta la ciencia ficción -dura!
M@k, el Buscaimposibles
22:25 Anotado en Libros | Permalink | Comentarios (0) | Email esto | Tags: ciencia-ficción, Larry Niven










