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15/04/2007
Cada vez menos
Me inquieta esta noticia leída hoy en la versión en línea de El Diario Vasco.
Viene a decir que la coyuntura demográfica de nuestra comunidad autónoma le está restando peso cada año, cada elección, en el mapa electoral español. Tenemos una población con una creciente inmigración de personas jóvenes y en general en edad de trabajar, y una emigración con un alto componente de personas jubiladas, mientras que los nacimientos sólo han empezado a recuperarse de una década o así en números bajísimos. Pero los primeros, los que vienen aquí, son en su mayoría extranjeros no europeos, y (aún) no pueden votar en las legislativas; los segundos, los que se van, obviamente dan su voto en su nueva comunidad autónoma, y lógicamente los nuevos vascos no podrán votar hasta dentro de muchos años.
La demografía es una ciencia exacta cuando se ciñe a sus números, y aparentemente sencilla (nos sirven la suma y la resta para comprenderla), pero muy farragosa, llena de trampas y fácilmente manipulable por unos y por otros cuando se quieren hacer interpretaciones políticas de sus resultados y estudios.
Los números
- Ocho mil electores válidos menos cada año en el País Vasco. (Veinticuatro mil desde las elecciones de 2004).
- Vizcaya es la provincia que más electores pierde. Guipúzcoa es la siguiente, y Álava parece que está estancada.
- Como el resto de comunidades también evoluciona, del 5,7 % de los electores españoles que éramos (bueno, vale, no sé si puedo incluirme, pues nací por aquellas fechas, pero no hay gramático que arregle ese desaguisado lingüístico) al comienzo de la democracia, ahora somos el 5,1 %.
- Desde aquella situación se ha perdido un escaño en el Congreso de los Diputados, por Vizcaya, aunque sólo a largo plazo -salvo desastre demográfico que tendría que ser inminente, pero que es poco probable- se perdería otro, también por aquella provincia.
- La pérdida de peso electoral es más grave, dice el artículo, al compararla con el ascenso de poder político (y el económico que conlleva) del Sur y el Levante español, y de Madrid).
- La tendencia no variará en las próximas dos legislaturas, pues el porcentaje de adolescentes de nuestra población es inferior al de la media española (y repito que el efecto de la inmigración tardará en verse).
- En términos generales, no ya el censo vasco, sino la población vasca, está disminuyendo.
Mis valoraciones
Quiero separar los datos anteriores (más completos en el artículo) de mi opinión sobre lo que significan o implican.
Por una parte, se me ocurren dos motivos para que la población en general disminuya sin tener en cuenta los nacimientos y las muertes: nuestra sociedad, edificada en tantos sentidos por personas de fuera, las excluye no sé si inconscientemente: el nacionalismo vasco imperante hace sentirse extranjero hasta al que lleva cuarenta años trabajando aquí o al que no tiene raíces suficientemente profundas como para no aguantar el embate de la otra causa que cito: una economía ultra liberal que debe su pujanza al empleo precario y a la libertad con que las empresas maltratan a su personal, algo propio de una sociedad de derechas, como se ve sin más que mirar la composición del Parlamento Vasco por colores políticos en lugar de por colores "nacionales". Esa coyuntura económica conlleva un suelo y una vivienda más caros de lo que una pareja (atención, porque ya pasamos de individuos a parejas) puede pagar, e incide directamente en lo vegetativo. Tampoco incluye nuestra sociedad (ahora hablo de la española) a la nueva población inmigrante, a la que explotamos con todavía mayor encarnizamiento que a la "oriunda", pero sin que tengan el derecho a influir sobre la configuración del país en que viven mediante el voto. Al menos desde ese punto de vista, me parece justificado que la población inmigrante se sienta de segunda división.
Durante las tres últimas décadas, esta comunidad se ha caracterizado por rebajarse lo indecible para atraer empresas, en competencia desleal contra las comunidades autónomas colindantes, y haciendo caso omiso siempre que podía de la Europa a la que quiere entrar cuando se independice, pero aquí sólo se quiere el dinero ajeno y extraño, no a las personas con ideas y sentimientos quizás distintos de los imperantes. No sé si esos datos tendrán algún efecto en las políticas o el sentir nacionalistas, pues por un lado les están diciendo bien a las claras que políticamente cada vez contamos menos en España (¿alguien se imagina cuál sería la influencia política vasca en España sin ETA?), pero por otro conllevan la uniformización y la tendencia a que sólo haya vascos y nacionalistas vascos en el poder. Porque para trabajar en negro y en precario ya están los jóvenes y los de fuera.
Y además, está ETA.
M@k, el Buscaimposibles
14:50 Anotado por: Mak MAKYGREGOR en Política | Permalink | Comentarios (1) | Email esto
| Tags: censo, población, País Vasco, nacionalismo, economía, España |
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Comentarios
Tú, también, te preocupas de cada cosa...
Anotado por: Alorza | 15/04/2007



