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14/10/2006

Mi mapa íntimo de librerías

Debo dar gracias a Txetxu por invitarme a esta iniciativa, y por darme así un tema bonito sobre el que escribir. Él ya ha escrito su aportación, y aquí va la mía, mucho más humilde.

Mi primera librería fue "Carmela", la librería - papelería de mi barrio. No sé cuántos miles de pesetas me habré dejado en coleccionables, fascículos, cómics y, sobre todo, diccionarios. Hay quienes coleccionan cromos (también yo en aquellos años de infancia), pero a mí lo que siempre me ha encantado ha sido conocer cómo dirían en otros idiomas las palabras que conocía en castellano. Así es como tengo diccionarios de latín, inglés, griego, alemán, portugués, ruso, italiano, francés... Creo que incluso llegué a pedirle uno de serbocroata, pero eso ya debió de ser mayormente imposible, porque no lo tengo ;-).

También en Irún solía pasearme por "Oskarbi", una librería al lado del Ayuntamiento de a la que iba en fechas señaladas, porque para mí comprar libos ha sido siempre una especie de celebración. Y solía llevarme unos cuantos cada vez, de historia, de ciencia, de Frederick Forsyth, de John LeCarré, muchos libros de bolsillo, porque no lo olvidemos, era niño y no podía permitirme más (tengo que decir que muchos regalos eran dinero para que yo eligiese en las librerías lo que en mejor gana me viniese). Oskarbi desapareció y en su local creo que hay uno de estos "magastores" de vídeos y chucherías... Pero la saga continúa, pues sus dueñas han abierto una más pequeña. Lo que ocurre es que apenas hay espacio para un XXXL como yo, y no me gusta tanto como Oskarbi.

Fuera de Irún, debo destacar, sin ninguna duda, la librería del Campus de Lejona, con sus estanterías llenas de libros sobre ciencia y de divulgación científica. Además tenían un gran servicio y hacían descuento al personal de la universidad, como fui yo durante mi beca de tres años. Allí es donde adquirí mis fondos sobre tecnología, programación, ciencia, y la propia carrera. Y pese a estar en pleno campus y debajo de una cafetería, se respiraba aire a librería. La gente incluso bajaba la voz cuando entraba. Hablo en pasado porque hace mucho que no voy por allí. Están haciendo obras en el Campus y la última vez que fui (para firmar el contrato de este nuevo curro mío) no me dio tiempo a explorar.

Finalmente, la Casa del Libro de Colón de Larreátegui (¿es la misma que mencionas tú, Txetxu?) en Bilbao ha logrado siempre avasallarme con el volumen de libros que tienen allí. Creo que he llegado a pasarme una mañana entera buscando, viendo, soñando y finalmente rechazando decenas de libros que me gustaría tener y leer, para finalmente quedarme con uno, fuera para mí, fuera para regalar.

Hubo también una librería en León que me encantó cuando visité aquella ciudad, hará pronto dos años. Estaba especializada en fantasía y cómic, pero no recuerdo el nombre. Sería más propio que hablase de ella mi amiga Sel. ¿Te animas?

M@k, el Bucaimposibles 

11:33 Anotado en Personal e intransferible | Permalink | Comentarios (3) | Email esto | Tags: libros, librerías

Comentarios

Pue sno. No es la miYo me refiero a la de Urquijo, pero es cierto que yo me paseaba antes por la actual Casa del Libro de Colón cuando se llamaba Parsifal, pero eso a los chicos jóvenes como tú ni les sonará.

Muchas gracias por entrar al trapo.

Anotado por: Txetxu | 14/10/2006

Electra, la librería era Electra ^___^

Anotado por: leydhen | 20/10/2006

Hooooooola. Muchas gracias, mi Emperatriz, un placer verte de nuevo por aquí.

Anotado por: M@k, el Buscaimposibles | 20/10/2006

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