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13/10/2006
Periodismo mortal
Cuando un soldado estadounidense disparó contra un hotel repleto de periodistas y civiles que no significaba ninguna amenaza para la vida de nadie y mató así a José Couso, o cuando Julio Anguita Parrado murió en una escaramuza cubriendo el avance británico, yo no tenía blog. Si lo hubiera tenido tal vez habría abierto una macabra lista que semana a semana se habría ido ampliando a lo largo de esta "guerra contra el terror", que cada vez se parece más a una guerra entre terroristas.
Con aquellas dos muertes, sobre todo la del cámara de Tele 5, entraron en España conceptos como el del papel del periodista en una guerra (hasta entonces el panorama estaba dominado por el trabajo de Pérez-Reverte) o el rol de los periodistas como salvaguardas de las verdades más incómodas para los poderosos, y necesarias para el pueblo por tanto.
No sé cuánto antiayankismo se fraguó con aquella muerte tan evitable, pero sin duda es merecido.
La guerra contra el terror es una guerra, y terrorífica para toda persona implicada. Es también una guerra con muchas batallas distintas en sitios distintos, porque lo mismo que les sirve a Blair y Bush en Irak, Afghanistán o un lugar concreto de Londres, le sirve, por ejemplo, a Putin en Chechenia.
Nadie nos cuenta qué está pasando realmente allí, y casi por traslación de ideas hemos de suponer que algo muy parecido a Irak. De hecho, hasta hace unos días había una persona lo suficientemente valiente y valiosa como para ir hasta allí y contárnoslo. Pero resultaba molesta, y la eliminaron. ¿Habría sido eso concebible en Europa o los propios Estados Unidos? Ahora no, pero los zares siempre tuvieron excelentes relaciones con el exterior, aunque sus súbditos se murieran de hambre o frío. ¿Acaso alguien piensa en Vladimir Putin como en alguien distinto a un zar? Puede hacer lo que quiera, nos tiene a los europeos en uno de sus puños, y su otra mano aprieta cordialmente la de Bush...
La periodista rusa no ha sido la única asesinada esta semana. Dentro del mismo gremio de periodistas habrá que incluir a los once asesinados en un asalto a una televisión privada iraquí. ¿Quién tiene realmente el poder allí? Yo creo que nadie, pero revelar eso, que los de fuera lo vean, debe de sentar terriblemente mal a muchos, como los susodichos asaltantes, que atacaron en un todoterreno, es decir, un coche que debería considerarse de lujo en un país a borde de la bancarrota sangrienta de todos sus habitantes...
Para terminar, decir que al menos los periodistas occidentales tienen la suerte de no ser anónimos y de que sus familias tengan tribunales imparciales que las atiendan. El caso de Couso está claramente perdido, como seguramente lo estará el del periodista britanico al que se le ha reconocido que lo asesinó algún soldado estadounidense de un tiro en la cabeza mientras era trasladado, herido por un soldado iraquí...
Honrosa y peligrosa profesión, la de periodista, hay que agradecerles que nos traigan la verdad a menuco con perjuicio y hasta pérdida de su propia vida.
Gracias.
M@k, el Bucaimposibles
20:28 Anotado en Política, Reflexiones | Permalink | Comentarios (0) | Email esto | Tags: periodismo, guerra










