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31/07/2006

Aprendiendo en la Naturaleza

Estoy en medio de un ataque de individualitis aguda, el número de personas a las que tengo un interés especial por ver antes de irme se ha reducido enormemente, y esta tarde he preferido irme a dar un paseo por el paraje natural más rico de Irún antes que hacerlo por sus calles repletas de propios y extraños.

El Parque Ecológico de Playaundi se enclava en lo que queda del estuario del río Bidasoa, y está conformado por una serie de marismas, charcas, regatas y playas de limos que hacen las delicias de las aves migratorias que bajan del Norte en busca de mejores temperaturas. Y eso pese a las tres ciudades (calculo que con más de ciento diez mil personas en total), las varias carreteras cercanas y el aeropuerto de Fuenterrabía (que no lo amplíen, por favor...). De hecho, todo eso deja de existir incluso para el intruso humano en forma de visitante que se adentra en los senderos practicados con grava para disfrutar tranquilamente de la quietud del lugar y de la Naturaleza viva.

Necesitado como estoy de mejorar la forma física, me ha venido muy bien el largo paseo (más de hora y media, con sólo tres descansos para observar desde los enclaves preparados para ello el comportamiento de las aves que allí han parado estos días).

Hay algunos lugares privilegiados para obtener estupendos paisajes del Bidasoa, de las playas de limos, de las lagunas llenas de anátidas; y cada cierta distancia, en determinados lugares, hay paneles explicativos que te informan sucintamente de la esencia del parque. Así, uno aprende que el ser humano ayuda a la conservación de las marismas y lagunas controlando los trasvases de agua entre las distintas zonas y entre el mar y el estuario mediante esclusas; o que se ayuda a la preservación del carrizal original segándolo en verano. También me he enterado de que el mal olor (apenas perceptible hoy, por cierto) que sale de las playas de limos que se van formando con la acción del río y las mareas, se debe a las bacterias de su interior, que, anaeropbias como son, son las únicas que pueden habitar ese lugar, pues el limo es tan cerrado que no hay oxígeno dentro.

Tal vez dentro de millones de años el lugar sea una nueva playa en la Bahía de Txingudi, aunque ya hoy he visto a una señora aprovechando una roca grande y plana para tomar el rico sol de la tarde, en un paraje muy especial porque se ven las tres ciudades, con la iglesia de Fuenterrabía dominando, y la larga recta del aeropuerto justo en frente. Por ahora, me conformo con que ningún promotor inmobiliario lea esto y le dé por fabricar él mismo la playa y los miles de apartamentos correspondientes. Un aplauso total para los organismos que se han decidido por la conservación de este paraje y su restauración para común disfrute del hombre y la propia Naturaleza. 

Aquí os dejo una bonita toma en altura, pinchando en la cual se llega a la página oficial:

Con el paseo me ha venido a la mente otro paraje, quizás no tan rico, al que he ido en ocasiones de muy niño, justo en la dirección contraria desde mi casa: una cantera que hace tiempo que paró, y en la que me recuerdo buscando fósiles... A ver si vuelvo. El camino también es largo, y más picado, lógicamente, así que quizás convenga afinar mi propia forma física antes ;-}

M@k, el Buscaimposibles 

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21:33 Anotado por: Mak MAKYGREGOR en Personal e intransferible | Permalink | Comentarios (1) | Email esto | Tags: Irún, Playauindi, Plaiaundi, Parque Ecológico de Playaundi, Txingudi | |  del.icio.us | | Digg! Digg |  Facebook

Comentarios

Qué bonito es el Txingudi, M@k. Gracias por avivarme los recuerdos. A ver si coincidimos por allí. Y si estás por las vizcayas, te recomiendo un paseillo por los acantilados y la playa de Azkorri, camino de Getxo a Sopelana.

Anotado por: ignazio | 02/08/2006

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