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30/07/2006

Consejos de teleoperador, bis

Hace meses escribí un artículo, "Consejos de teleoperador", que en mis estadísticas parece haber sido uno de los más encontrados a través de Google por las personas interesadas en este trabajo precario. Desde aquella época he seguido explorando facetas del telemarketing, y ahora mismo estoy en la orilla de los que hacemos llamadas no solicitadas. Lee este artículo para comprendernos mejor, y de ese modo tal vez reacciones menos bruscamente cuando uno de nosotros te llame.

Las empresas necesitan que se las conozca. En un mundo más competitivo cada día, hacerse un hueco en el mercado es también cada vez más difícil. Sin embargo, en los países desarrollados el mercado es muy amplio, y de muy buena calidad. Una forma, y tan honrada como cualquier otra de conseguir cuota de mercado, en cualquier sector,es poner a muchas personas a llamar en busca del cliente sin información.

Los que trabajamos de ese modo no lo hacemos como un modo sutil de fastidiar al personal e implementar nuestras ganas de vengarnos del mundo, sino porque de ese modo, uno es capaz de ganarse la vida honestamente mientras avanza en el resto de su vida en busca de algo mejor que haga más honor a las propias capacidades.

Muchos creen que aceptar hablar con un teleoperador que te ha llamado supondrá una pérdida de mucho tiempo. Eso no tiene por qué ser así. Muy probablemente quien llame empezará la conversación con una breve descripción de lo que quiere ofrecer, y querrá averiguar datos del receptor por dos sencillas razones: descansar la propia voz, y averiguar qué pueda ser lo mejor, lo más fácil de aceptar por parte de quien contesta la llamada. Es en ese momento cuando posible cliente y teleoperador mejor llevarán que el primero diga simple y llanamente que no le interesa, si es el caso, pues de ese modo no se habrá perdido mucho tiempo y el teleoperador podrá pasar a la siguiente llamada, ni sufrirá  la frustración de saber que ni siquiera le han escuchado. Sólo hay algo peor que esta segunda opción: que te dejen perorar durante minutos enteros para después decir que no interesa, sin más argumentos. Y puedo asegurar que eso, cuando llevas cinco horas llamando y no has llegado al mínimo de contactos finales, sienta muy mal, por no poner una expresión más castiza.

Hay que tener en cuenta, además, que el contacto por teléfono suele ser sólo una primera aproximación, ya que la venta, lo que se persigue finalmente (no hay por qué negarlo), se suele hacer en persona. De hecho, la relación teleoperador - comercial puede llegar a ser más competitiva que colaborativa, pese a que el primero suele proporcionarle al segundo trabajo más fácil que si se va "a puerta fría". Por eso, si el teleoperador te ha resultado agradable, y te lo ha explicado todo bien, no le cuelgues con cajas destempladas, y concédele esa cita que tal vez te esté pidiendo / ofreciendo, porque quizás sea lo que le mantenga en su puesto, incluso aunque después el comercial no te convenza o directamente no lo recibas.

Ten en cuenta que quien te llama puede llevar horas de fracaso tras fracaso, o simplemente cientos de llamadas contestadas por un buzón de voz, y sé con él o ella tan amable como sea contigo, que lo será, pues al fin y al cabo, es su trabajo. 

Saludos,

M@k, el Buscaimposibles

16:40 Anotado en Personal e intransferible | Permalink | Comentarios (0) | Email esto | Tags: telemarketing, teleoperador, comercial, atención, cliente

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