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23/04/2006

Libro: "El fin de la pobreza. Cómo conseguirlo en nuestro tiempo", de Jeffrey Sachs

El propio título del libro indica bien a las claras el espíritu optimista de sus páginas y de su autor, así como el del prologuista, el cantante Bono, de U2.

No se trata, sin embargo, de un optimismo necio ni ciego, sino que parece provenir de los exitos cosechados por este economista estadounidense en sus encargos realizados por gobiernos de todos los continentes. De hecho, la exposición de las ideas de Sachs comienza con la evolución de su visión del desarrollo desde sus tiempos de recién licenciado.

Sachs comenzó en Bolivia, ayudando a aquel país a vencer una situación de hiperinflación. Además del conocimiento del que llegaría a ser en nuestros día el presidente de Bolivia más acechado por el indigenismo, y finalmente vencido por Evo Morales, Sachs extrajo de su experiencia boliviana una de las principales bases de su pensamiento: la geografía, concretamente la orografía, y la distancia al mar son claves en el desarrollo económico de un país, haciendo que, por ejemplo, un país tan rico en recursos como Bolivia, sólo pueda adquirir divisas y riqueza del exterior vendiendo recursos por volumen. Los gastos de transporte (Bolivia está en un altiplano muy elevado) y el no tener acceso a puertos propios (o que constituye un viejo conflicto con Chile, creo, que se los quitó en una guerra decimonónica), encarece mucho cualquier otro tipo de mercancía. Sachs encntró como solución a aquella solución un fondo internacional que asegurase la moneda boliviana. Ésta es la segunda "pata" de las tesis que expone en el libro como herramientas contra la pobreza.

La siguiente etapa de Sachs como economista transcurre en Europa, en Polonia y la extinta Unión Soviética, en concreto. Ambos países, en los tiempos de la caída del imperio soviético, tenían algunas características y carencias similares, aunque Rusia tiene un superficie, población e historia e idiosincrasia propias muy distintas de las polacas. Sachs propuso en ambos casos un fondo internacional que ayudase a ambas economias a salir del bache en que se encontraban (junto a las sociedades de ambas), y sólo tras mucho esfuerzo consiguió un fondo para Polonia, gracias al cual, así como a la acpetación de la economía de mercado con acento social que "se lleva" en Europa Occidental, logró Polonia recuperarse los sufieciente como para lograr entrar en la Unión Europea, recuperando así un lugar preeminente en Europa del que no gozaba desde el siglo XVIII, cuando Prusia y Rusia se la repartieron en sucesivas ocasiones. En cambio, la sociedad occidental, con Estados Unidos a la cabeza, no creó ningún fondo para Rusia, y ésta, por su parte, cayó pronto en el caos del que se aprovehcaron los grandes oligarcas que gobernaron en la sombra aquel gran país antes del ascenso al poder de Putin. Sachs considera a éste como un gran estadista, un hombre con una gran capacidad... La cuestión es que la divergencia de los propios caminos polaco y ruso, así como la actitud occidental respecto de ambos casos, provoca que hoy día Polonia se esté curando finalmente de las heridas de la historia y sea un miembro de pleno deerecho de la Unión Europea, mientras que Rusia no levanta cabeza...

El siguiente caso de estudio es China. Aquí se revela de nuevo la observación de los primeros párrafos que relaciona la facilidad de la comunicación por mar con el desarrollo económico. De los más de mil doscientos millones de chinos, son los cientos de millones que viven en la costa, y más concretamente, en ciertos polos de crecimiento basados en los antiguos puertos portugueses de aquella parte de Asia, los que tienen mejores números en los distintos índices de crecimiento.  en dichas zonas, además, es donde el modelo mixto de crecimiento chino, mitad comunista, mitad liberal, se acerca más a los cánones de este segundo modelo, siendo zonas que atraen en cantidades ingentes la inverisón extranjera, otra de las bases del desarrollo para Sachs. Éste realiza un estudio de por qué China, tan comunista y vasta como Rusia, ha entrado en la senda del desarrollo (¿desarrollismo?). Además del hecho de que los principales ríos rusos viertan al Ártico y no sean navegables, la Historia de ambos países, y sus sistemas políticos han tenido también mucho que ver. Mientras que La Gran Marcha Adelante supuso un auténtico desastre humanitario del que los chinos sólo pudieron recuperarse permitiendo el aprovechamiento individual de los réditos de las inversiones agrícolas, en Rusia el sistema comunista no evolucionó y toda la economía fue propiedad única del Estado, desincentivando el afán individual.

El siguiente país en que trabaja Sachs y que estudia en este libro es India. Poco que resumir al respecto, como no sea que India tiene su propio modelo de desarrollo, basado en las nuevas tecnologías de la información. Curioso el caso de una empresa europea, cuya documentación es más baratamente procesada en India po operarios de aquel país, que en Europa, incluyendo un viaje de avión con dichos documentos.

Todos estos países, dice Sachs, muestran que es posible eliminar en un alto porcentaje la pobreza extrema. Todos ellos, en mayor o menor medida, han logrado apoyar sus pies en el primer escalón de la "escalera del desarrollo", como la llama el autor, que, seguidamente, pasa a estudiar el caso en que todos estamos pensando como paradigma de la pobreza extrems: África.

Además de condiciones geográficas e históricas limitantes (desiertos, selvas, colonización, gobiernos corruptos, guerras sin fin y estraordinariamente crueles, décadas de proteccionismo excesivo o de monocultivismo), África tiene otros dos "handicaps": la enfermdad y la deuda. La malaria y el S.I.D.A. acaban rápidamente con cualquier atisbo de desarrollo de cualquier país donde se den pandémicamente, y si no es así, el pago de la deuda con el Primer Mundo resta cantidades ingentes de probabilidades de desarrollo.

Es en África donde Sachs, al visitar aldeas, se da cuenta de que el simple envío de dinero entre gobiernos no puede ser la solución: el dinero, sea en papel moeda, sea en inverisones, tiene que llegar a donde están las personas, y en África hay auténticas inmensidades que separan a muchas comunidades, encareciendo el comercio entre ellas.

Por otro lado, estudiando el caso de la malaria, contra la que bastaría la instalación masiva de mosquiteras con insecticida en las habitaciones, el economista se da cuenta de que la inversión que necesita el continente per capita  es minúscula en términos occidentales, pero enorme e inalcanzable para aquellas personas que sufren la pobreza en aquellos países. Esta parte del libro contiene un exhaustivo estudio de las cifras que se necesitaría inverit por ciudadano en varios países, como Eitopía, que se han puesto a las órdenes de las instituciones de Bretton woods (Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional) para salir de la pobreza (para entregarse por completo al capitalismo empresarial occidental, diríamos muchos). Pero el propio Sachs se escandaliza al ver cómo Occidente se niega a dar ese dinero, en demasiadas ocasiones con la falsa excusa del electoralismo. Asombra ver, entonces, que Sachs siga apoyando a dichas insitucones, aunque pida de ellas un cambio de filosofía y de estrategias, así como que salgan del área de control de las empresas multinacionales.

Siguiendo lo aprendido en sus primeros pasos como economista, las soluciones que propone Sachs se basan en fondos internacionales plenamente asumibles (sonroja la comparación entre lo que podría tener que donar estados Unidos y su presupuesto de defensa), multilateralismo en las organizaciones económicas internacionales y la vuelta del espíritu altruista que, por ejemplo, permitió el Plan Marshall estadounidense en la Europa posterior a la Segunda Guerra Mundial, que, además de la creación de dichos fondos, llevase, por ejemplo, a la condonación de las deudas históricas e impagables se mire como se mire, de esos países.

Es un libro altamente recomendable para los que tienen una visión política (neo)liberal, pues desmonta muchas de las falacias en que se basan los políticos de ese ala para no actuar realmente contra la pobreza. También les serviría a los "adoradores" de Estados Unidos como presunto (ya que no verdadero) adalid del desarrollo y de la democracia en África (es muy aclaradora una de las tablas del libro, donde se ve la relación entre quiebras completas de estados en el mundo y actuaciones de todo tipo estadounidenses en dichos países). Finalmente, para quienes no compartimos ninguna de esas dos formas de pensamiento, es un contrapunto bien documentado que nos pone en mejor situación para criticar con verdadera base, ya que Sachs no es, ni pretende serlo, un radical antiglobalización ni mucho menos anticapitalista.

M@k, el Buscaimposibles

15:49 Anotado en Política | Permalink | Comentarios (2) | Email esto | Tags: Blogs en Español

Comentarios

¡Buenas a todos! Escribo en este post porque el otro está cerrado. Quiero pedir disculpas públicamente por estropear el post sobre Irún también puede ser un país, debido a que lo entendí mal y sin ánimo de ofender y por fomentar el debate hice comentarios inapropiados con el tema, además de fuera de lugar y con esto suspendo los comentarios de manera indefinida hasta otro momento.

Sin más, un saludo para todo el mundo.

Anotado por: falele | 23/04/2006

Llevo meses dudando si comprarme o no este libro. Había leído un artículo suyo anterior en la revista Investigación & Ciencia, e incluso escribí un post (http://eadmin.blogspot.com/2005/11/apuntaos-zer07.html) comentando sus ideas, pero pensaba que iba a ser un poco repetitivo. Después de leer tu reseña, creo que iré a por él. Gracias, Goio.

Anotado por: Alorza | 27/04/2006

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