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07/01/2006

Libro: "Civilización y barbarie en la Europa de siglo XX", de Gabriel Jackson

Como recordareis los lectores con mejor memoria y más seguimiento de este blog, me he aficionado recientemente a los libros de Historia en los que ésta es narrada, contada, más que enseñada, por algún historiador especialista y con buena praxis al ordenador (o a la pluma, cosa que dudo, en estos tiempos que corren). En esta ocasión, en la biblioteca de Alderdi Eder, durante mi última visita, me llamó la atención este libro de G. Jackson que en breve os voy a comentar y resumir. Como él mismo explica, no es un libro de Historia al uso, ni se centra en una determinada corriente historiológica o de pensamiento, sino que en él, Jackson plasma su propia opinión sobre los acontecimientos, corrientes filosóficas, científicas y artísticas que “parió” Europa en el pasado siglo, así como reflexiona sobre el modo como todo eso, que podríamos englobar en el término “civilización”, estuvo presente, participó y en demasiadas ocasiones inspiró los actos más sanguinarios jamás conocidos en nuestro orbe. Antes de empezar a desgranar mínimamente el libro, aclarar que me ha gustado tanto éste como aquél, su autor, en su forma de relatar los hechos y también en su modo de pensar.

Los capítulos del libro son los siguientes (de cada uno de ellos reseño el final, en el que Jackson hace un breve resumen personal, e incluyo un aún más breve comentario mío):

  • Europa antes de la Primera Guerra Mundial.

De modo que, durante los primeros años del siglo XX, los trazos optimistas del desarrollo industrial y científico, el crecimiento de la democracia parlamentaria y sindical, y la importancia de los movimientos internacionalistas políticos y religiosos ofrecían todos la promesa de continuar las tendencias del siglo anterior. Pero había también fuertes corrientes de pesimismo en círculos intelectuales y artísticos, y una carrera armamentista que significaba el constante peligro de catástrofe, un peligro del cual los gobernantes y sus gabinetes eran plenamente conscientes.



Pudiera parecer que me he equivocado al copiar, pero no, realmente pone “los primeros años del siglo XX”...

  • La Primera Guerra Mundial, 1914 – 1918.

De modo tal que los altibajos de la guerra en el este, la astuia política de los líderes independentistas bálticos y finlandeses, la autodeterminante doctrina bolchevique y su imperiosa necesidad de paz, más la, a veces, inteligente administración alemana en tiempos de guerra -seguida por su completa derrota militar-, todo se combinó para permitir los comienzos de independencia política a pueblos que, durante siglos, se habían visto obligados a aceptar la autoridad imperial de los Románov o los Hohenzollern.

La Gran Guerra fue la primera guerra anticolonialista, y la última de los grandes imperios antiguos, reteniendo lo peor de cualquier guerra, pero anticipando en ocasiones el inferno que se avecinaba. Los alemanes se ganaron a pulso las indemnizaciones que les pusieron los aliados al temrinar aquélla, pero uno se sigue preguntando qué apoyo habría tenido Hitler si el trato hubiese sido más benévolo...

  • Paz inestable y recuperación, 1919 – 1930.

A raíz de conversaciones con colegas más jóvenes sé que muchos de ellos piensan que las dos guerras mundiales fueron en realidad sólo una, con una tregua de veinte años que separó las dos fases militares. La recuperación económica y psicológica a la que me he referido en este capítulo fue, es cierto, evidente sobre todo en Europa occidental y Escandinavia. Pero también es verdad que, hacia 1928, Alemania había sido virtualmente liberada de la carga de pago de indemnizaciones y había sid aceptada en la Liga de las Naciones. Del mismo modo, la Unión Soviética se había recuperado de la devastación de la guerra, la Revolución y la guerra civil entre 1914 y 1921, y había establecido relaciones diplomáticas normales con la mayoría de las nacines más poderosas, excepto Estados Unidos. Los pactos de Locarno y la diversas funciones administrativas y mediadoras de la Liga, empezaban a desarrollar hábitos internacionalistas a la vez que aquellos que se referían de forma exclusiva a la soberanía nacional. A menos que miremos la historia hacia atrás, tratando los posteriores triunfos y catástrofes como inevitables designios de Dios o de la historia, debemos reconocer la esperanzadora, si bien frágil, evolución de la primera década que siguió a la Gran Guerra.

La organización precursora de la O.N.U., no tuvo éxito. ¿Lo tendrá la propia O.N.U.? Recordemos las palabras de Einstein: “No sé cómo será la tercera guerra mundial, sólo sé que la cuarta será con piedras”, o algo así...

  • El fascismo y sus imitadores, 1922-1944.

El presidente conservador [Svinhufvud, de Finlandia] aceptço el desafío, ordenó al ejército que evitara a marcha y arrestó a un puñado de manifestantes que se negaron a deponer las armas. Mannerheim rechazó las tentativas de quienes pretendían convertirlo en dictador. Svinhufvud y Stahlberg apoyaron enérgicamente al gobierno ocnstitucional con elecciones hnestas y hubi diputados comunistas sentados en el Parlamento. La diferencia entre su conducta y la del presidente mariscal Von Hindenburg en 1933 en Alemania no puede dejar de ofrecer la tentación de suponer cuán distinta habría sido la historia del siglo XX si los conservadores alemanes hubierann enfrentado la violencia verbal y callejera de Hitler, en vez de facilitarle la destrucción de a República de Weimar. En cualquier caso, tres hombres de estado finlandeses, que tomaron partido por e gobierno constitucional, comparten el crédito de haber salvado a Finlandia del desalentador destino de Alemania y del resto de países centroeuropeos, balcánicos y bálticos. Estos actos, propios de la habilidad de verdaderos estadistas, se produjeron cuando la depresión tocaba fondo y cuando todos sus vecinos inmediatos, excepto Suecia, se habían convertido en dictaduras.


La valentía y la corrección del comportamiento politico eran, pues, posibles, hubo sitios donde briaron sobre la mediocridad y salvajismo del resto de Europa, último reductos de la civilización en vísperas de la peor de las barbaries...


  • Las ciencias naturaes y sociales, 1895-1939

A mí, pues, me parece que a pesar de las fisuras y de la fuerte crítica negativa (encuadradas dentro de los ítems de mis notas bibliográficas sobre Fisher-Greenberg y Crews), la psicología profunda creada por Freud, revisada y discutida una y otra vez desde entonces por los terapeutas teóricos y prácticos , consittuye una forma de acumulación de conocimiento, de alivio del sufrimiento, que merece ser incluida en un capítulo dedicado a la ciencia, aunque sus imprecisiones le impidan convertirse en una ciencia en el entido de que su verdad pueda ser probada en un laboratorio o estadísticamete. Según las palabras con que el distinguido psicólogo estadounidense Jerome S. Bruner valora en “Daedalus” la obra de Freud, éste “hizo que el hombre fuera comprensible sin hacerlo al mismo tiempo desdeñable.”


Un primer resumen de lo logros de la civilización europea en el primer tercio del siglo XX, me ha gustado mucho, y la verdad es que resume muy bien el devenir de la Física en ese tercio de siglo, el más fecundo quizás de la Historia en descubrimientos clave para nuestra comrensión del mundo en que vivimos.


  • Las bellas artes y la música, 1895-1939

La guerra civil española de 1936 á 1939 provocó la diáspora a Gran Bretaña y las Américas de muchos intelectuales y profesionales de renombre. Lo mismo que en la primavera de 1940, una gran cantidad de intelectuales hoandeses, belgas y holandeses huyó también a Gran Bretaña y las Américas. La vida cultural del Nuevo Mundo se enriqueción inmensamente con los aportes de esos exiliados europeos. Las universidades de América latina, la vida literaria, los departamentos de literatura española y alemana de las universidades de Estados Unidos, las orquestas sinfónicas, las facultades de ciencias , los grupoes de actores de Broadway y Hollywood, las galerías de arte y los museos, todos ellos recibieron el aporte permanente del talento europeo, gentileza de los señores Hitler, Mussolini y Franco. Desde 1940, en todas las cuestiones artísticas y científicas, las cuturas europea y americana se convirtieron en cultura occidental.


Y seguimos sin recuerarnos, parece. En otro capítulo se hbala de la cultura postbélica, y se obseva el raquitismo de las raíces profundas de esa nueva cultura europea. Seguid leyendo...


  • Depresión y conforntación ideologica, 1930-1939

Por lo tanto, el fracaso de las democracias para atajar las agresiones internacionales del fascismo no fue sólo un fracaso de entendimiento, temple, lentitud en la recuperación económica o lentitud en el rearme. Fue también un dilema político y técnico, es decir, el de cómo vérselas con partidos que reclamaban todos los derechos de la democracia, con el propósito de destruirla. Fue el problema de los años treinta y también el que tuviern que enfrentar después de la victoria aliada en la segunda guerra mundial.Y hoy sigue siendo un problema potencial.


Aquí discrepo: es un problema bien real, que ahora protagonizan los particos nacionalistas y pro-terroristas en España, pero también los herederos fascistas que en Francia y Alemania hay...


  • La Segunda Guerra Mundial, 1939-1945

Más allá de los treinta o cuarenta millones de victimas mortales y de la magnitud de la devastación material, unas 22930000 personas quedaron catalogadas dentro de la nueva categoría social conocida como la de “personas desplazadas”: 830000 bálticos huidos a Suecia o Alemania, y finlandeses evacuados de los territoris anexados por la Unión Soviçetica; 2300000 soviéticos (la mayoría ucranianos o pertenecientes a las reducidas nacionalidades del Cáucaso); 4500000 ucranianos y bielorrusos de lo que abía sido Polonia oriental entre 1919 y 1939; 1950000 checos emigrados a Austria o Alemania; 12350000 “Volksdeutsche” huidos o expulsados de sus antiguos hogares de Silesia, Pomerania, Prusia Oriental, lso Sudetes y numerosas regiones de Yugoslavia, Hungría y Rumanía; un millón que baandonaron Alemania para trasadarse a los Paçises Bajos y Francia.


La mayor mezcla de sangres, culturas y pasados comunes de la Historia europea, la verdadera raíz del deseo de tantos de ver una Europa por fin unida y que acoja a todos por igual (algo que muchos tambien nos gustaría extender a los no europeos que vienen aquí). Esperemos que sepamos aprovechar todas las sinergias que pueden surgir de una tal mezcolanza de culturas y personas, y que sepamos superar los problemas que también la acompañan.


  • Ocupación nazi de Europa.

Pero también hay que decir que cuando figuras respetables como los reyes de Dinamarca y Bulgaria -o los obispos del Sur de Francia- dieron ejemplo de resistencia moral fueron muchos quienes siguieron ese ejemplo. Los nazis mismos eran lo bastante conscientes de su conducta crminal e hicieron consdierables esfuerzos para ocultar el genocidio a su país y a los paises ocupados. De cualquier modo, para toda la Europa que se extiende al Norte del Mediterráneo, el Holocausto de judíos, eslavos y gitanos sigue siendo parte de lo que los alemanes llaman “die unbewältigte Vergangenheit”, “el pasado sin superar”.


¿Y cómo superarlo? Desgraciadamente, los ejemplo de coraje contra los nais fueron demasiado escasos como para no ser más que la excepción que cinfirmó la regla de la dejadez criminal de muchos gobernantes, sojuzgados y no por Hitler, así como de algunos órganos religiosos locales y no tan locales.


  • El estado del bienestar y el Mercado Común, 1945-1990.

La solución a los problemas del actual Estado de bienestar requerirá por cierto profundos cambios de actitud, reasignación de fuentes de recursos y cambio en los métodos de financiación pública. Dejo para el capítulo final la consideración de cuáles podrían ser esos cambios. Pero en simples términos de historia objetiva hay que reconocer que, entre 1950 y 1990, el Estado de bienestar ahora amenazado ha proporcionado as mejores condiciones de vida a una mayor cantidad de gente y ha roto más barreras de clase y rigidez social que ninguna otra sociedad creada hasta la fecha por el ingenio humano. No es algo a lo que se pueda renunciar fácilmente porque haya números rojos.


No hace falta decir que es una de as aseveraciones del libro con la que más de acuerdo me encuentro, aunque me niego a ponerle fecha de fin, como ese “1990”, hoy mismo, 2005, aún resiste esta forma de gobierno a medio camino entre el capitalismo y el socialismo extremos y salvajes. Es curioso cómo los enemigos del socialismo “real” (ver el siguiente capítulo), una vez derrotado (afortunadamente) éste, dirigen sus armas verbales y financieras contra el único sistema que permite la intromisión del ciudadano en el gobierno de la sociedad en tanto que individuo...


  • El imperio soviético y el “socialismo real”, 1944-1985

Una última razón para el colapso del Imperio soviético fue la naturaleza racional y materialista de sus promesas. Las religiones tradicionales enseñana a sus fieles que se salvarán si observan un conjunto abstracto de principios morales y aceptan determnados principios metafísicos de fe. Ni los cristianos, ni los musulmanes ni los judíos pueden apelar a Dios para explicar sus fracasos en este mundo. En cambio, durante el régimen soviético a los pueblos se les enseñaba que estaban creando una vida nueva para sus hijos de acuerdo con principios científicos . A lo largo de aproximadamente los primeros treinta años muchos de ellos lo creyeron -o por lo menos tuvieron la esperanza de que fuera verdad-. Pero cuando al cabo de sesenta años fue evidente que el “socialismo real” no ofrecía mejores condiciones de vida que el capitalismo occidental, la fe secular desapareció.


... Y así hoy, traicionados por la monarquía absolutista “heredera” de Dios en la Tierra, y por el comunismo absoluto heredero de unas ideas que no estaban dirigidas a su situación cuando se formularon, los rusos y el resto de pueblos de aquel vasto Imperio sufren con temor o temen sufrir de nuevo los azotes del absolutismo inhumano, esta vez disfrazado de capitalismo, pero igualmente despótico con una sociedad deshilachada por centurias de destrucción del tejido social y civil a manos de un sistema de gobierno u otro. ¿Y qué hará ahora el resto de Europa...? La nueva fe global, el capitalismo, acuna y adormece también nuestras almas...


  • La ciencia y el “Zeitgeist”, 1990 – 1990

Para la gente que piensa y tiene sensibilidad, la prosperidad y la secular variedad del Estado de bienestar a finales del siglo XX no ofrecen suficiente sustento espiritual. Sin embargo, un factor positivo de su alienación es el nuevo interés prestado a las culturas no occidentales, la aceptación de qe Europa es una civilización entre otras muchas, la creciente ayuda económica a las naciones “en desarrollo”, el auge de los movimientos en defensa de los derechos humanos y la ecología. Para la mayoria con menos preocupaciones políticas existe el disfrute de una prosperidad, que contrasta felizmente con el recuerdo de dos querras mundiales y de la Gran Depresión. Hay además una extraoridnaria variedad de actividades para el tiempo de ocio, desde la telemanía hasta las mejores exposiciones de arte, los conciertos y el arte de verdadera categoría artística.


Está caro que cuando un estadounidense se viene a vivir a Europa y le dan bien de comer, queda enamorado. Si es que aquí es donde mejor se vive... ¡Extendamos ese bienestar a todos los que no lo consiguen disfrutar aquí, y a los que vienen de lejos, y a los más cercanos, y a...!


  • La guerra fría en alemania y Europa centrooriental, 1947 – 1990

De hecho, la evolucion de la URSS y sus satelites estuvo más estrechamente ligada a los rasgos personales -del todo humanos- de líderes individuales, de lo que estuvo ligada a sus líderes la evolución de los países capitalistas occidentales. La paranoia de Stalin, el entusiasmo fanfarrón de Jruschov, la fría eficiencia de Ulbricht, a paciente capacidad de recursos de Kádár, la equivocada y confiada decencia de Dubcek: esos rasgos personales fueron más decisivos para la historia de sus respectivos países que cualquier teoría politica o social.Y eran mucho más importantes que los rasgos individuales de líderes en sociedades donde el poder económico y político no esta tan concentrado como en las dictaduras comunistas.


Lo cual me lleva a pensar a mí que el fallo de aquella forma de vida no estuvo en la teoría que lo sustentaba, sino en el personalismo de sus regímenes, y la falta de una red social tupida que no dependiese sólo del Estado. Mi opinión es que el comunismo perdió su fuelle, su potencia como toería humanamente positiva y potencialente rompedora cuando se encontró con el nacionalismo y con el poder.


El último capítulo del libro es un resumen interpretativo y personal desde el punto de vista del autor, de origen judío, pero agnóstico, donde se ve con cierto placer por mi parte, he de reconocerlo, porque no creo que sea habitual entre la élite pensante del continente, cómo el autor echa en falta verdaderas raíces espirituales entre los europeos, de un modo quizás muy macabro, pues sitúa esa falta de ráices como origen de las mayores barbaridades cometidas por europeos contra europeos. Es curioso cómo quien no cree en Alguien, echa sin embargo en falta entre sus semejantes...

El libro es impresionante, y más que recomendable, y espero no haberos aburrido demasiado.


M@k

12:30 Anotado por: Mak MAKYGREGOR en Libros, Política | Permalink | Comentarios (0) | Email esto | Tags: Blogs en Español | |  del.icio.us | | Digg! Digg |  Facebook

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Libro: "Civilización y barbarie en la Europa de siglo XX", de Gabriel Jackson

En este comentario, se hace un resumen personal a dos bandas de la historia europea del pasado siglo: mediante citas de los últimos párrafos de cada capítulo, y mediante los comentarios del lector acerca de cada capítulo.

Trackback por: meneame.net | 13/01/2006

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