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01/03/2005

Explicación de mi voto a la Constitución Europea

Hola de nuevo.

Como lo prometido es deuda, he aquí una pequeña disertación sobre mi opinión acerca de la Constitución Europea, recientemente aprobada en nuestro país.

He leído unas 200 páginas del texto del tratado (lo que me dio tiempo en tres días escasos en los que, además, tenía que hacer frente a "obligaciones" más importantes, como volver a estar con mis amigos después de una buena temporada fuera), y ciertamente no me hicieron cambiar demasiado la impresión que tenía sobre el tema.

Lo que leí sólo me hizo ver aquello como una refundición de las constituciones nacionales de que uno puede presumir que gozamos todos los europeos. Apenas se reconoce nada nuevo, y sólo se establecen algunos hitos, que llamaré "rituales", como un día de Europa, o un himno y un lema, que, aunque acertados, no me resultan esenciales.

Como era obvio y esperable, todos los derechos humanos son reconocidos, para todo el mundo, y, tan esperable como eso para quien conozca mínimamente Europa desde el punto de vista político, la Constitución resulta un anclaje sólido de la situación política actual, consagrando "hasta la eternidad" la estructura de estados, que pasa a ser la infraestructura de la Unión, o, mejor, de la amalgama europea. Prácticamente todo lo que leí se dedicaba a dejar claro quién es quién en Europa, todo desde un presunto respecto por el ciudadano individual, a quien se le hace el regalo, o más bien señuelo, de las firmas suficientes para "invitar" a la Comisión Europea a actuar en algún ámbito, mientras con un lenguaje bastante claro se le hace saber a toda la ciudadanía que de nada valdrán sus votos en la dinámica decisoria de los órganos europeos, en los cuales todas las personas involucradas trabajarán de forma independiente de los gobiernos -únicos entes realmente definidos con los votos, junto al Parlamento Europeo-, y por el bien de Europa (cuasi sic).

Esa independencia de órganos presuntamente democráticos, que los convierte en meramente tecnocráticos, y por tanto en oligocráticos, al servicio de una idea europea ciertamente liberal y poco o nada progresista (en el ámbito en que ambos términos se han de entender hoy en día), es una de las principales razones de mi voto negativo.

Sin embargo, no es la única.

El tema de los ejércitos es más candente de lo que uno pueda pensar, hasta el punto de que, sin darle una misión clara de defensa territorial (como tienen por lo general los ejércitos nacionales), la Constitución parece crear una especie de embrión de ejército paneuropeo, formado por las distintas fuerzas nacionales, en la proporción que elija cada país, destinado a la ayuda ante desastres provocados o no por el hombre, pero también a ser brazo garante (ejecutor, si quereis), de la política exterior europea. ¿Qué hay de malo en eso, direis, para una persona que aunque antimilitarista, reconoce la desgraciada necesidad de que haya entes reservorios del derecho a la fuerza? Que cualquier decisión, nacional o plurinacional de países europeos, o de la Unión en su conjunto referente a la política exterior, deberá contar con el beneplácito de la O.T.A.N. Aunque no se diga así, mal podré apoyar una constitución que consagre el vasallaje ante una organización absolutamente dominada por la única superpotencia, siendo además tan venales y tan alejados de los ideales europeos los objetivos y medios de dicho país. Si añadimos que la Constitución consagra el gasto militar creciente de sus miembros como algo deseable y necesario para la construcción europea, creo que comprendereis cabalmente ese pilar de mi rechazo a esta Constitución.

Aún hay otra pata del taburete en que me siento para mi rechazo, aunque de cariz más filosófico.

Leyendo la Constitución, uno parece pensar que en lugar del ciudadano, el ente a proteger y salvaguardar por dicho texto, es el Estado-nación, y aunque viva en una falla tectónica de dicho sistema político y esté precisamente a favor de la "placa" del Estado-nación en este caso particular, no veo que sean incompatibles con la construcción y los principios europeos cualesquiera reorganizaciones administrativas y políticas que decidiesen grupos afines o desafines de europeos desde su libre y pacífico albedrío. Por otro lado, en la mayoría de casos que conozco, la ciudadanía del país ha batallado, influido, o incluso decidido activamente sobre su texto constitucional, mientras que en este caso (y aquí quizás por el "magnífico" gobierno anterior), la información sobre la Asamblea Constituyente Europea (o como se llamasen los "padres" de esta Cosntitución), ha brillado por su ausencia: es más un texto donado por alguna divinidad al ser humano europeo, que algo por lo que éste haya luchado, o, peor aún, cualquier cosa antes que algo por lo que el ser humano europeo se haya preguntado a sí mismo.

Respecto del resto del 40 % del electorado guipuzcoano que votó en contra de la Constitución (el mayor porcentaje de España, y, quizás, el mayor que vaya a darse en Europa, aunque a mí me gustaría que se reescribiese la Cosntitución), no puedo hacer más que conjeturas sobre sus motivos, y prefiero no hacerlas.

Ciao!

M@k

17:35 Anotado en Política | Permalink | Comentarios (3) | Email esto | Tags: Blogs en Español

Comentarios

yo no voté, porque me pillaba en otra ciudad, y el voto por correo todavía no sé si era posible o no (he aquí otro punto de desinformación), pero la verdad es que me arrepiento, porque cuantos más comentarios leo sobre la constitución, más ganas me dan de haber votado "no"... ¿has leído el artículo que le monde diplomatique dedica al tema en su edición de febrero? como siempre, el le monde hay que leerlo con mucho sentido crítico, pero dice algunas cosas interesantes sobre palabras como "banco" y "economía de mercado" que se repiten más de lo que se debiera en un texto constitucional...

Anotado por: nuria rita | 03/03/2005

Hola, Nuria.

Muchas gracias por tus impresiones. Lo único claro de este tratado es que pretende conservar y consagrar negro sobre blanco el "status quo". Como siempre, tendremos que ser los ciudadanos los que decidamos, con nuestros comportamientos, si queremos seguir el camino de la Europa más filosófica (que a mí me gusta mucho), el camino de la Europa real (bastante más oscuro de como se nos pinta) u otro camino...

M@k

Anotado por: Mak | 05/03/2005

J'ai pour la première fois à votre blog et il aimait-moi. Maintenant, je vais aller ici plus souvent!

Anotado por: pot detox pill | 29/12/2008

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